La Liga Española Pro Derechos Humanos, ante la evolución del conflicto armado en Irán y el incremento de la tensión en el escenario internacional, desea expresar su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias, sociales y políticas derivadas de toda escalada bélica. En coherencia con sus principios fundacionales y con los valores recogidos en el Derecho Internacional y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esta entidad considera que España debe preservar una posición de neutralidad responsable y constructiva, orientada a la promoción activa del diálogo, la cooperación internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas y duraderas.
La experiencia histórica pone de manifiesto que los conflictos armados generan graves vulneraciones de los derechos fundamentales, afectan de manera especialmente dramática a la población civil y comprometen la estabilidad de regiones enteras durante generaciones. Por ello, entendemos que el compromiso con la paz constituye una obligación ética, jurídica y política para las sociedades democráticas. La neutralidad, entendida como instrumento de prudencia institucional y de compromiso con la convivencia internacional, permite a los Estados contribuir de forma efectiva a los esfuerzos de mediación, a la asistencia humanitaria y al fortalecimiento de los marcos multilaterales destinados a la resolución de controversias por vías diplomáticas. La Liga Española Pro Derechos Humanos hace un llamamiento a las autoridades públicas, a las organizaciones sociales y a la comunidad internacional para intensificar las iniciativas orientadas a la desescalada del conflicto y a la protección de la dignidad humana en todas las circunstancias. Reafirmamos, finalmente, que la paz sigue siendo el fundamento imprescindible para la convivencia entre los pueblos, el respeto a la diversidad y la garantía efectiva de los derechos humanos. Los Estados están obligados a cumplir con los compromisos que tengan firmados para su defensa con otros Estados, cuando se vean amenazados ellos o los otros País
Madrid 12 marzo 2026 – Luis Ruiz de Góngora – Prensa
Ecos de Villalar, por Fco. José Alonso Rodríguez, 06 de Noviembre de 2025.
El 6 de noviembre de 2025 se cumplieron 50 años de la Marcha Verde, y el Gobierno de entonces de España permitió y entrego el Sahara Occidental al Reino de Marruecos y Mauritania empezando el calvario del Pueblo Saharaui, que gracias a Argelia que les permite vivir desde entonces en su Territorio en la Zona de Tinduf.
Tenemos que recordar que el 16 de octubre de 1975, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, condenó las pretensiones de Mauritania y Marruecos sobre el territorio del Sáhara Occidental, en una sentencia donde dice, entre otras consideraciones: “El Sáhara Occidental no tiene lazos de soberanía con Marruecos o Mauritania. Debe aplicarse, por tanto, el derecho de autodeterminación”.
Esta sentencia contradice los planes del entonces Rey de Marruecos Hassan II, de construir un gran imperio marroquí, que se extendiera hasta las orillas del rio Senegal. El 6 de noviembre aprovechando la agonía de Franco lanza la “Marcha verde” sobre el Sáhara Occidental, en la que 350.000 marroquíes cruzan la frontera desde Marruecos, y se produce con el beneplácito de la comunidad internacional la invasión militar marroquí sobre el territorio del Sáhara Occidental, comenzando el exterminio silencioso del pueblo saharaui.
El 14 de noviembre de 1975, el Gobierno de Arias Navarro, firma el documento de la entrega del territorio y la administración del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania, y empieza el Éxodo de la población civil saharaui, bajo bombardeos con fósforo y napalm. No podemos olvidar que los saharauis llevaban en sus bolsillos el D.N.I. español y se asientan en los campos de refugiados en Tinduf (Argelia). Los saharauis que quedaron en los territorios ocupados del Sáhara Occidental, fueron y siguen siendo perseguidos, torturados, encarcelados, eliminados o desaparecidos, por el hecho de mantener sus señas propias de identidad ante el invasor, en una continua violación de los Derechos Humanos por parte de Marruecos a los ciudadanos saharauis.
El 6 de septiembre de 1991 se fija como fecha para la finalización de la guerra y el 26 de enero de 1992, como la fecha para celebrar un referéndum de autodeterminación, firmado por las dos partes y como garante, las Naciones Unidas que aprueba el Plan de Paz (Resolución 690/1991).
La comunidad internacional ha abandonado a su suerte al pueblo del Sáhara Occidental, permitiendo que Marruecos, con el apoyo de algunos países amigos, perpetre un genocidio sobre el pueblo saharaui. No podemos quitar la culpa a los Gobiernos de España y a las personas que prometieron estar al lado del pueblo saharaui hasta la victoria final y la recuperación de su territorio, entre otros, nuestro anterior Rey Juan Carlos I y Felipe González. Qué decir del Lobby español en defensa de los intereses marroquís formado entre otros muchos por Rodríguez Zapatero, Bono, Moratinos etc.
El pueblo saharaui reitera continuamente: “queremos una muerte digna recuperando nuestro país en una guerra, que una muerte silenciosa e indigna por una potencia que nos ocupa militarmente y viola nuestra dignidad”.
Quiero hacer referencia, por su importancia, que en un Auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en Pleno, nº40 de 2014, en la querella presentada por la Liga Española Pro Derechos Humanos, contra varios miembros del Gobierno Marroquí, por el asesinato del Saharaui-Español Baby Liamday Buyema, por las fuerzas de Seguridad Marroquí, el 8 de noviembre de 2010, dictaminaron entre otras cosas: “En definitiva, España de iure, aunque no de facto (por derecho y no por hecho), sigue siendo la Potencia Administradora, y como tal, hasta que finalice el periodo de la descolonización, tiene las obligaciones recogidas en los artículos 73 y 74 de la Carta de Naciones Unidas”. El Auto de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional estaba firmado por el actual ministro del Interior Fernando Grande Marlaska que ese momento Presidia la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, hoy Marlaska es un gran defensor de las tesis promarroquís. No olvidemos que España sigue siendo la potencia administradora para Naciones Unidas. Queda clara la responsabilidad del Gobierno y Estado Español en el caso del Sáhara Occidental: “Una ocupación militar, nunca puede ser legalizada”.
Quiero recordar que una vez comiendo con el Alcalde de Nueva York Rudy Giuliani en compañía de Bujari (representante del Polisario en la ONU) dicha comida fue organizada por el Fiscal del Tribunal Supremo y miembro de la Liga Española Pro Derechos Humanos Eduardo Fungariño amigo personal del Giuliani pues los dos eran de profesión Fiscales y expertos en Terrorismo. Nos dijo “El problema del Sahara Occidental solo se soluciona con ruido”.
Francisco José Alonso Rodríguez. – Politólogo. – Sociólogo. – Presidente de Liga Española Pro Derechos Humanos y de la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España.
Para los afganos y los observadores internacionales de cierta edad, la historia se repite en Afganistán.
Los talibanes – que significa ‘los estudiantes’ en pastún – tomaron el control de Afganistán en 1996 después de capturar Kabul en la guerra civil afgana. Establecieron un gobierno basado en su interpretación extrema de la ley islámica Sharia y gobernaron durante cinco años. El régimen talibán fue derrocado en 2001 por la invasión de Afganistán liderada por Estados Unidos.
Aquí, los expertos de Afganistán ofrecen información sobre los talibanes – entonces y ahora – y explican el papel de Estados Unidos en el colapso de Afganistán.
Ahmadzai explicó que, “Durante el gobierno de cinco años de los talibanes, a las mujeres se les prohibió trabajar, asistir a la escuela o salir de casa sin un pariente masculino. Los hombres tenían que dejarse crecer la barba y llevar gorra o turbante”.
Cualquiera que no cumpla con este código puede ser azotado, golpeado o humillado.
La retórica de los talibanes se ha moderado desde 2001, escribió Ahmadzai, pero sus creencias extremistas no han cambiado.
“Toda la evidencia sugiere que los talibanes todavía creen en la restauración de su antiguo sistema de emirato, en el que un líder religioso no elegido, o emir, era el máximo responsable de la toma de decisiones”, dada la autoridad de Dios.
Ahmadzai escribió que en las zonas de Afganistán controladas por los talibanes ya los talibanes han “pedido a las familias que casen a una niña por familia con sus combatientes; dijo que las mujeres no deberían salir de casa sin un pariente varón; y ordenó a los hombres que rezaran en las mezquitas y se dejaran crecer la barba”.
“La reforma de los talibanes no es realmente posible. Su ideología central es fundamentalista, particularmente hacia las mujeres”, dijo a Hoodfar y Tajali una activista por los derechos de las mujeres de 40 años de Kabul.
En reuniones internacionales y en las redes sociales, los líderes talibanes solo sugieren que las mujeres tienen derechos “según el Islam”.
Un maestro de escuela del norte de Afganistán dijo a los investigadores: “Al principio, cuando vimos las entrevistas de los talibanes en la televisión, esperábamos la paz, como si los talibanes hubieran cambiado. Pero cuando vi a los talibanes de cerca, no cambiaron en absoluto”.
Estados Unidos no puede eludir la responsabilidad moral por los abusos de los derechos humanos y la violencia que los afganos probablemente enfrentarán bajo el gobierno de los talibanes, según el filósofo de la Universidad de Washington Michael Blake.
“Esto debería preocupar a los políticos que defienden la retirada ya los votantes que dieron poder a esos políticos”, dice.
Blake, que califica el colapso de Afganistán de “moralmente trágico”, dice que Estados Unidos puede tener la obligación de brindar refugio a los afganos que corren riesgos particulares porque fueron parte del esfuerzo de guerra de Estados Unidos. Eso incluye a los traductores afganos, que han sido blanco de los talibanes por su trabajo con el ejército estadounidense.
La administración Biden en julio de 2021 autorizó una expansión “urgente” de 100 millones de dólares del programa de visas especiales que podría sacar de Afganistán a 20.000 afganos afiliados al esfuerzo de guerra de Estados Unidos y reasentarlos en el extranjero.
Pero ahora es difícil, si no imposible, que esas personas huyan de un país bajo el dominio de los talibanes. Y los traductores están lejos de ser los únicos afganos que corren el riesgo de sufrir represalias por parte de los talibanes.
Ciudadanos hacen fila en los cajeros automáticos para retirar sus ahorros, Kabul, 15 de agosto de 2021. AP Photo/Rahmat Gul
“Afganistán fue el lugar de nacimiento de al-Qaida en 1988. El grupo dio lugar a redes terroristas en todo el mundo, incluida … al-Qaida en Irak, que se transformó en el ISIS”, escribe Barton.
Estados Unidos invadió originalmente Afganistán para perseguir y destruir a Al Qaeda después de que el grupo atacara el World Trade Center y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. Afganistán se había convertido en un refugio para los terroristas bajo el gobierno de los talibanes.
5. ¿Podrían las fuerzas estadounidenses regresar a Afganistán?
Cuando el expresidente Donald Trump hizo un trato con los talibanes para poner fin a la guerra de Estados Unidos en Aghanistán, accediendo a una antigua demanda de los talibanes, las encuestas de opinión pública indicaron un apoyo generalizado a la decisión.
Eso le dio al presidente Joe Biden licencia para seguir adelante con la decisión de Trump, dice Thomas Alan Schwartz, profesor de historia en la Universidad de Vanderbilt.
Pero una “rápida toma del país por parte de los talibanes, con la subsecuente persecución de mujeres y opositores domésticos del régimen, bien puede producir una reacción violenta entre millones de estadounidenses”, escribió Schwartz el 13 de agosto de 2021.
Schwarz señala que “la brutalidad de las ejecuciones de ISIS llevó a las fuerzas estadounidenses de regreso a Irak” después de que el presidente George W. Bush declarara la victoria allí. De manera similar, la “represión y carnicería involucradas en un triunfo de los talibanes” podría hacer que Biden reconsidere una retirada total de Estados Unidos de Afganistán que “arrojaría una sombra profunda y dañina sobre toda la presidencia de Biden”.
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