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JUSTICIA UNIVERSAL

El Día de Zamora

Ecos de Villalar, por Fco. José Alonso Rodríguez, 26 de Agosto de 2025.

En un mundo donde los crímenes más inhumanos —como el genocidio, la tortura y crímenes de guerra, la hambruna como arma de guerra, trascienden las fronteras, el derecho internacional ha creado una herramienta poderosa y necesaria: la jurisdicción universal.


Se le conoce como un principio que permite a cualquier Estado juzgar a quienes cometen estos delitos, sin importar dónde ocurrieron, quiénes son o de dónde vienen. No se trata de una invención moderna, sino de un legado nacido tras la Segunda Guerra Mundial en los tribunales de Núremberg, fue la primera que vez líderes nazis que se consideraban intocables, casi suprahumanos, fueron llevados ante la justicia por crímenes contra la humanidad. Hoy, casi ochenta años después, ese legado sigue vivo, pero con nuevos rostros, nuevas víctimas y nuevos desafíos, pero con las mismas causas de impunidad.


La Corte Penal Internacional (CPI) fue instituida en 1998 como luz de justicia global, concebida como un tribunal de complementariedad, interviene solo cuando los Estados no están dispuestos o no pueden juzgar, su capacidad de acción es constantemente obstaculizada. La Corte Penal Internacional, carece de fuerzas policiales propias y, en demasiadas ocasiones, sus órdenes de arresto quedan en papel mojado. Basta con ver los casos de Benjamín Netanyahu y Vladimir Putin, contra quien la CPI tiene orden de arresto, así como contra otros dirigentes y los Estados “cierran los ojos”. Lo mismo ocurrió con el sudanés Omar al-Bashir, acusado de genocidio en Darfur.
Estos fracasos no son meras concurrencias. Revelan una cruel realidad: cuando el poder político se interpone, la justicia internacional colisiona. Es en este vacío que la jurisdicción universal ha comenzado a cobrar protagonismo. No como un sustituto de la CPI, sino como su complemento indispensable. Donde el Estado falla, donde la CPI se paraliza, donde las inmunidades protegen a los culpables, otros tribunales están asumiendo la tarea.


La orden de detención contra Nicolás Maduro y otros altos dirigentes del régimen venezolano por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco de la represión política sistemática. impulsada por organizaciones de derechos humanos y víctimas, se basa en informes de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, así como en evidencia recopilada por la propia Corte Penal Internacional, la política exterior de actores clave como Estados Unidos, que mantiene una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Maduro. Aquí se ve cómo la justicia, la diplomacia y las sanciones pueden caminar juntas, siempre que haya interés político y jurídico. Si falta uno, la impunidad vuelve a reinar. En el caso de Nicolás Maduro, no hay confrontación diplomático-judicial, porque no existe inmunidad ya que Argentina y Estados Unidos no le reconocen como presidente de Venezuela, al contrario, le señalan como ser la cabeza de organización terrorista y de capo de la mafia como líder del cartel de los Soles que introduce dora en EE.UU. que tiene abierta una investigación formal. le tiene preocupado, hasta su amigo y testaferro (según cuentan) Rodriguez Zapatero por si es considerado en algún momento como encubridor según asevera la oposición venezolana. Rodríguez Zapatero como José Bono están denunciados ante la CIA como INTERPOL por la Exfiscal General de Venezuela Luisa Ortega (hoy residente en España), por la venta de cuatro buques para el Ejercito venezolano en la época de Chaves, dotados con tecnología de EE. UU estando prohibido por el Gobierno de EE.UU. La venta se realizo en Caracas con la firma de José Bono y Juan Pérez Gomez entonces presidente de Navantia, según asegura la Exfiscala General de Venezuela con un sobreprecio que le reporto a Rodríguez Zapatero y José Bono una comisión de 30 millones de euros.


Se ha afianzado la idea de que ciertos delitos son tan graves que afectan a toda la humanidad. Son normas ius cogens, (tienen fuerza necesaria para no ser derrotada) imperativas, que no admiten excepciones. Y aquí es donde surge una de las grandes inflexibilidades: entre la ética del juez y la pragmática del diplomático.
Para un juez, un homicidio es un delito imperdonable. El arrepentimiento o la indemnización a las víctimas no eximen de la cárcel. Para un Gobierno, a veces es más conveniente presentar al victimario como un ejemplo de cambio, un gesto de reconciliación, aunque eso signifique impunidad o amnistía. Esta verdadera confrontación —entre quienes ejecutan la justicia y quienes manejan el poder— explica por qué figuras como Omar al-Bashir , Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu siguen libres, no por falta de pruebas, sino por falta de voluntad política.


Recordemos el caso de Augusto Pinochet, detenido en Londres en 1998 por órdenes de un juzgado español, marcó un antes y un después. Expuso que un expresidente puede ser juzgado en un país extranjero y que la inmunidad no era intocable. Quedando libre por razones médicas, su detención abrió una brecha que ya no se puede cerrar.
El reto actual es equiparar justicia y política, garantizando que la jurisdicción universal no sea instrumentalizada por favores políticos. Los Estados que la ejerciten deben asegurar procedimientos transparentes, respetar el proceso. Donde el Estado falla, donde las inmunidades y amnistías protegen a los culpables, otros tribunales deben asumir la tarea. No es desobediencia es el destino implacable de la justicia. Los crímenes inhumanos no pueden quedarán sin castigo.


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente del Centro de Estudios Ateneos – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España.

El impacto de la caída de Bashar Asad

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 25 de Diciembre de 2024.

Durante más de cuatro décadas, bajo la dictadura de la familia Asad, Siria ha sido uno de los aliados más importantes del régimen iraní, permitiendo a Teherán expandir su influencia en Oriente Medio.

La reciente eliminación de la dictadura de la familia Asad, tras una derrota militar rápida e imprevista en menos de un mes, representa un golpe mortífero para Irán, tanto en el ámbito estratégico como psicológico. Rusia e Irán han perdido el apoyo del dictador-criminal al que apadrinaban como colaborador necesario para implantar sus políticas expansivas y de terror.

La derrota de un régimen dictatorial-asesino como el de la familia Asad y respaldado por la Guardia Revolucionaria Iraní y una amplia red de milicias muestra que incluso las estructuras autoritarias son vulnerables. Dicho derrocamiento de la familia Asad despojándolo de su dictadura implantada en Siria desde 1971, está teniendo un impacto psicológico en el pueblo iraní. Para los iraníes, esto no solo representa la caída de un dictador-criminal, sino una lección simbólica que alcance un cambio en Irán.

Irán ha perpetuo una estrategia de desestabilización regional, utilizando su alianza con Asad, Hizbulá y varios grupos aliados en Irak y Yemen para extender su imperio de implantación del terror e inestabilidad regional. el derrocamiento del dictador-criminal Bashar Asad representa una ruptura significativa en esta estrategia de influencia.  

Preocupación de millones de refugiados sirios, celebran la caída de la dictadura-criminal de Bashar al Asad, desean regresar a su país tras pasar los últimos años refugiados en el extranjero, pero muestran cautela ante las nuevas autoridades interinas en Siria y el futuro incierto que dejan los interrogantes sobre la formación de un nuevo Gobierno.

El derrocamiento del régimen del dictador-criminal Asad, por la coalición islamista Organismo de Liberación del Levante, el 8 de diciembre, ha generado alegría en los sirios exiliados, pero también incertidumbre sobre el futuro del país.

Las nuevas autoridades en Siria, están teniendo un comportamiento dentro de lo que cabe moderado, pero no han elaborado por ahora un documento de conducta y cumplimiento sobre:

Derechos Humanos, si aceptan el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los convenios internacionales, incluyendo “Libertad de asociación, libertad de pensamiento y expresión, prensa libre, partidos políticos, sindicatos.

Reconocer “el derecho de las mujeres de elegir y ser elegidas en todas las elecciones , el derecho al sufragio en todos los referéndums,” “el derecho al empleo y la libre elección de profesión, así como el derecho a ocupar cualquier puesto público incluido la presidencia del país o  judicatura,” “el derecho a elegir libremente su ropa,” y “el derecho al uso, sin discriminación, de todos recursos educativos, deportivos y artísticos así como el derecho a participar en todas las competiciones deportivas y actividades artísticas.”

Sobre Economía, la aceptación de la economía de mercado, la propiedad personal y privada, así como las inversiones. La aceptación de utilizar los últimos logros científicos y técnicos, asentimiento de relaciones con países industrializados como necesarias para reconstruir la economía de Siria.

 “Libertad Religiosa” la separación de la religión y estado. “prohibir cualquier discriminación contra los seguidores de las distintas religiones. Ningún ciudadano tendrá privilegios ni sufrirá privaciones en lo que concierne a su derecho a ser elegido, al sufragio, al empleo, a la educación, derecho a ser juez o cualquier otro derecho individual o social por motivo de creencia o no creencia en una religión.

 “Relaciones Internacionales”. El respeto a la Carta de las Naciones Unidas y los convenios y tratados internacionales, la no interferencia en los asuntos internos de otros países.  Apoyo al proceso de paz en el oriente medio, comprometiéndose a mantener y proteger la paz en la región y condenar cualquier agresión o expansionismo.

Sobre “Minorías Nacionales” reconocer los derechos de todas las minorías étnicas y nacionales.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente de la Liga Española Pro-Derechos Humanos y del Centro de Estudios Ateneos.

5 claves para entender el conflicto en Afganistán

El pánico y la agitación se apoderan de Afganistán después de que los insurgentes talibanes capturaron la ciudad capital de Kabul y al aparecer, el estado.

La caída de Afganistán se produjo apenas tres meses después de que Estados Unidos comenzara a retirar sus tropas del país luego de una guerra de 20 años que mató a 2.448 miembros del servicio estadounidense, 3.846 contratistas militares estadounidenses y unos 66.000 militares y policías afganos.

Para los afganos y los observadores internacionales de cierta edad, la historia se repite en Afganistán.

Los talibanes – que significa ‘los estudiantes’ en pastún – tomaron el control de Afganistán en 1996 después de capturar Kabul en la guerra civil afgana. Establecieron un gobierno basado en su interpretación extrema de la ley islámica Sharia y gobernaron durante cinco años. El régimen talibán fue derrocado en 2001 por la invasión de Afganistán liderada por Estados Unidos.

Six armed men in head coverings with beards stand by a road with mountains in background.
Unos guerrilleros talibanes, Afganistán, 1995. Robert Nickelsberg/Getty Images

Aquí, los expertos de Afganistán ofrecen información sobre los talibanes – entonces y ahora – y explican el papel de Estados Unidos en el colapso de Afganistán.

1. El régimen de los talibanes

¿Han cambiado los talibanes desde 2001?

Esa es la pregunta que Sher Jan Ahmadzai, director del Centro de Estudios de Afganistán de la Universidad de Nebraska, Omaha, se propuso responder en su artículo de julio de 2021 sobre los talibanes.

Ahmadzai explicó que, “Durante el gobierno de cinco años de los talibanes, a las mujeres se les prohibió trabajar, asistir a la escuela o salir de casa sin un pariente masculino. Los hombres tenían que dejarse crecer la barba y llevar gorra o turbante”.

Cualquiera que no cumpla con este código puede ser azotado, golpeado o humillado.

A street hairdresser in Kabul cuts a man's beard.Un hombre se corta la barba en Kabul, noviembre 2001, después de la salida de los talibanes. Alexander Nemenov/AFP via Getty Images

La retórica de los talibanes se ha moderado desde 2001, escribió Ahmadzai, pero sus creencias extremistas no han cambiado.

“Toda la evidencia sugiere que los talibanes todavía creen en la restauración de su antiguo sistema de emirato, en el que un líder religioso no elegido, o emir, era el máximo responsable de la toma de decisiones”, dada la autoridad de Dios.

Ahmadzai escribió que en las zonas de Afganistán controladas por los talibanes ya los talibanes han “pedido a las familias que casen a una niña por familia con sus combatientes; dijo que las mujeres no deberían salir de casa sin un pariente varón; y ordenó a los hombres que rezaran en las mezquitas y se dejaran crecer la barba”.

Un hombre se corta la barba en Kabul, noviembre 2001, después de la salida de los talibanes. Alexander Nemenov/AFP via Getty Images

2. Mujeres bajo un gobierno ‘fundamentalista’

Es posible que las mujeres afganas sean las que más teman de la victoria de los talibanes.

Los académicos Homa Hoodfar y Mona Tajali entrevistaron a 15 mujeres activistas, líderes comunitarias y políticas afganas durante el año pasado. Pocos sintieron que los talibanes creían en la igualdad de género.

“La reforma de los talibanes no es realmente posible. Su ideología central es fundamentalista, particularmente hacia las mujeres”, dijo a Hoodfar y Tajali una activista por los derechos de las mujeres de 40 años de Kabul.

En reuniones internacionales y en las redes sociales, los líderes talibanes solo sugieren que las mujeres tienen derechos “según el Islam”.

Un maestro de escuela del norte de Afganistán dijo a los investigadores: “Al principio, cuando vimos las entrevistas de los talibanes en la televisión, esperábamos la paz, como si los talibanes hubieran cambiado. Pero cuando vi a los talibanes de cerca, no cambiaron en absoluto”.

Mujeres en Kabul en 1996, durante la guerra civil. Roger Lemoyne/Liaison/Getty Images

3. Una ‘tragedia moral’

Estados Unidos no puede eludir la responsabilidad moral por los abusos de los derechos humanos y la violencia que los afganos probablemente enfrentarán bajo el gobierno de los talibanes, según el filósofo de la Universidad de Washington Michael Blake.

“Esto debería preocupar a los políticos que defienden la retirada ya los votantes que dieron poder a esos políticos”, dice.

Blake, que califica el colapso de Afganistán de “moralmente trágico”, dice que Estados Unidos puede tener la obligación de brindar refugio a los afganos que corren riesgos particulares porque fueron parte del esfuerzo de guerra de Estados Unidos. Eso incluye a los traductores afganos, que han sido blanco de los talibanes por su trabajo con el ejército estadounidense.

La administración Biden en julio de 2021 autorizó una expansión “urgente” de 100 millones de dólares del programa de visas especiales que podría sacar de Afganistán a 20.000 afganos afiliados al esfuerzo de guerra de Estados Unidos y reasentarlos en el extranjero.

Pero ahora es difícil, si no imposible, que esas personas huyan de un país bajo el dominio de los talibanes. Y los traductores están lejos de ser los únicos afganos que corren el riesgo de sufrir represalias por parte de los talibanes.

Crowds of Afghans trying to take money out of the bank in Kabul.
Ciudadanos hacen fila en los cajeros automáticos para retirar sus ahorros, Kabul, 15 de agosto de 2021. AP Photo/Rahmat Gul

4. Amenaza terrorista mundial

La victoria de los talibanes en Afganistán también es una victoria para la organización terrorista al-Qaida, según Greg Barton, profesor de política islámica global en la Universidad Deakin en Australia.

“Afganistán fue el lugar de nacimiento de al-Qaida en 1988. El grupo dio lugar a redes terroristas en todo el mundo, incluida … al-Qaida en Irak, que se transformó en el ISIS”, escribe Barton.

Estados Unidos invadió originalmente Afganistán para perseguir y destruir a Al Qaeda después de que el grupo atacara el World Trade Center y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. Afganistán se había convertido en un refugio para los terroristas bajo el gobierno de los talibanes.

Con el regreso de los talibanes al poder, las organizaciones terroristas internacionales podrían – antes de lo previsto – comenzar a operar abiertamente fuera del país nuevamente, dijo el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, General Mark Milley, el 15 de agosto de 2021.

5. ¿Podrían las fuerzas estadounidenses regresar a Afganistán?

Cuando el expresidente Donald Trump hizo un trato con los talibanes para poner fin a la guerra de Estados Unidos en Aghanistán, accediendo a una antigua demanda de los talibanes, las encuestas de opinión pública indicaron un apoyo generalizado a la decisión.

Eso le dio al presidente Joe Biden licencia para seguir adelante con la decisión de Trump, dice Thomas Alan Schwartz, profesor de historia en la Universidad de Vanderbilt.

Pero una “rápida toma del país por parte de los talibanes, con la subsecuente persecución de mujeres y opositores domésticos del régimen, bien puede producir una reacción violenta entre millones de estadounidenses”, escribió Schwartz el 13 de agosto de 2021.

Schwarz señala que “la brutalidad de las ejecuciones de ISIS llevó a las fuerzas estadounidenses de regreso a Irak” después de que el presidente George W. Bush declarara la victoria allí. De manera similar, la “represión y carnicería involucradas en un triunfo de los talibanes” podría hacer que Biden reconsidere una retirada total de Estados Unidos de Afganistán que “arrojaría una sombra profunda y dañina sobre toda la presidencia de Biden”.

Este artículo fue traducido por El Financiero.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés

Fuente del artículo: https://theconversation.com/5-claves-para-entender-el-conflicto-en-afganistan-166388

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