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Irán entra en una Fase Crítica

El Distrito, por Fco. José Alonso Rodríguez, 16 de Enero de 2026.

Ante la gravedad que esta viviendo el Pueblo de Irán, la Liga Española Pro Derechos Humanos y la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España, damos a conocer a la Opinión Pública de España, los informes que recibimos del trabajo realizado sobre el terreno de las Organizaciones Hermanas que vienen trabajando en Irán con un riesgo grande de sus vidas.

La insurrección nacional en Irán ha entrado en una fase decisiva y sangrienta. Lo que comenzó como protestas masivas contra el colapso económico y la represión política se ha transformado rápidamente en uno de los enfrentamientos más violentos entre la población y la teocracia gobernante en décadas.

En los últimos días, el régimen ha abandonado cualquier apariencia de contención, desatando una fuerza letal a una escala que revela miedo más que fortaleza.

Guardia Islámica Revolucionaria

En tan solo dos días, miles de manifestantes fueron masacrados, rondando cerca de 8.000, según información recopilada en hospitales, centros de medicina forense, testimonios presenciales y relatos de familias de todo el país.

Aunque el balance consolidado de víctimas mortales se anunciará más adelante, la brutalidad de este breve periodo por sí sola subraya la determinación del régimen de aplastar la insurrección a cualquier precio. Las calles, las morgues y los centros de detención se han convertido en escenarios de trauma colectivo, en particular para la juventud iraní, que constituye la columna vertebral de las protestas.

Junto a las matanzas, la represión ha alcanzado proporciones estremecedoras. Más de 55.000 personas han sido detenidas en todo el país desde el inicio del levantamiento, tras oleadas de redadas nocturnas en viviendas, lugares de trabajo y barrios enteros. Las detenciones suelen ser arbitrarias, y muchas personas son arrestadas simplemente por encontrarse en zonas de protesta.

El propio poder judicial del régimen ya ha admitido en el pasado que decenas de miles fueron detenidos durante levantamientos anteriores, lo que refuerza la preocupación de que las cifras actuales puedan aumentar aún más. El acceso internacional a las prisiones sigue bloqueado, lo que hace imposible cualquier verificación independiente.

A pesar de esta represión, la insurrección no ha retrocedido. Por el contrario, ha continuado expandiéndose tanto geográfica como políticamente. Un factor decisivo ha sido el papel de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI o MEK) y su red nacional de Unidades de Resistencia y las ONGs de Derechos Humanos que trabajan sobre el terreno con peligro para sus vidas.

Estas unidades constituyen la única fuerza organizada sobre el terreno capaz de sostener las protestas en condiciones de violencia extrema, apagones de Internet y detenciones masivas. Lejos de ser espontánea o carente de liderazgo, la insurrección refleja años de organización clandestina, coordinación y preparación política.

Las Unidades de Resistencia han desempeñado un papel central en mantener vivas las protestas noche tras noche, romper el clima de miedo impuesto por el régimen y atacar símbolos de la represión. Sus actividades han permitido que las manifestaciones persistan incluso después de las masacres, transformando protestas aisladas en una revuelta nacional sostenida.

Revolución popular en todo Irán

Esta dimensión organizada explica por qué el régimen ha dedicado enormes recursos a demonizar al OMPI, al tiempo que intenta desviar la atención pública hacia falsas alternativas.

Una de esas maniobras de distracción ha sido la renovada promoción de narrativas monárquicas. Reza Pahlavi, hijo del depuesto Sha, ha estado realizando un intenso lobby en Washington, buscando el respaldo de Donald Trump y de su entorno político.

Hasta ahora, estos esfuerzos no han producido ningún resultado tangible. Más importante aún, están completamente desconectados de la realidad dentro de Irán.

Para fabricar la ilusión de un apoyo monárquico, imágenes de protestas sin relación han sido manipuladas deliberadamente mediante la adición de audio, ediciones selectivas y subtítulos engañosos, con el fin de sugerir falsamente que las multitudes corean consignas a favor de Reza Pahlavi.

Estas tácticas juegan directamente a favor de los mulás: buscan desanimar a los manifestantes, sembrar confusión y diluir la claridad de las reivindicaciones del levantamiento. Esto no es simplemente desinformación; es el robo de una insurrección. Resulta especialmente preocupante que muchos de estos vídeos manipulados hayan sido rastreados hasta Irán International, un canal satelital financiado por la familia real saudí, lo que plantea serias preguntas sobre agendas políticas impuestas desde el exterior a una revuelta popular.

La realidad sobre el terreno es inequívoca. Los miles de personas asesinadas eran, en su inmensa mayoría, jóvenes iraníes —estudiantes, trabajadores y titulados en paro— que han crecido bajo el dominio clerical y rechazan todas las formas de dictadura. Sus consignas no dejan lugar a dudas: se oponen tanto a la tiranía religiosa como a la autocracia monárquica.

Lo que exigen es una república, basada en la soberanía popular, el pluralismo político y las libertades fundamentales. Los intentos de presentar la insurrección como una añoranza del Sha no solo son falsos, sino que constituyen un insulto a la memoria de quienes han pagado con su vida.

Irán se encuentra ahora en una encrucijada histórica. La magnitud de las matanzas, las detenciones masivas y la persistencia de una resistencia organizada apuntan a una confrontación que no puede resolverse mediante la represión ni el engaño.

Sea cual sea el desenlace inmediato, un hecho ya es evidente: esta insurrección no trata de reformar el sistema ni de restaurar el pasado. Se trata de poner fin a la dictadura en todas sus formas y de establecer una república democrática elegida por el propio pueblo iraní.

Francisco José Alonso Rodríguez; Politólogo – Sociólogo – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España

Levantamiento Nacional en Irán

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 14 de Enero de 2026.

La Liga Española Pro Derechos Humanos y la Federación Internacional de los Derechos Humanos-España, Ante la grave situación por la que está pasando el Pueblo de Irán, Comunicamos a la Opinión Pública ante las noticias que nuestros informantes en el terreno nos informan y afirman que el martes 13 de enero de 2026, el levantamiento nacional entró en su decimoséptimo día, mientras las protesta en Irán se intensificaban en medio de una ley marcial no declarada en las principales ciudades, amplios cortes de electricidad e internet, un elevado número de víctimas y combates continuos en las calles de múltiples provincias.


Según la oposición ORGANIZACIÓN DE MUYAHIDINES DEL PUEBLO DE IRÁN (PMOI)(MEK), el número de manifestantes asesinados por el régimen desde el 28 de diciembre de 2025 supera ya los 3.000, basándose en investigaciones realizadas en más de 200 ciudades a partir de registros hospitalarios, datos forenses, fuentes locales y testimonios de familias de fallecidos y desaparecidos. Solo esta cifra sitúa la represión actual entre los episodios más mortíferos de violencia estatal en la historia del régimen iraní. Se ha informado de cuerpos apilados en centros forenses de Teherán y Karaj, con morgues desbordadas en todo el país.
De forma significativa, el 13 de enero un funcionario del régimen iraní declaró a Reuters que alrededor de 2.000 personas han muerto durante los disturbios, incluyendo miembros de las fuerzas de seguridad. Es la primera vez que las autoridades admiten una cifra de víctimas de tal magnitud. Dado el largo historial del régimen de ocultamiento, desapariciones forzosas y el actual apagón de internet, esta cifra se considera un mínimo. Pruebas independientes apuntan con fuerza a que el número real de muertos es muy superior a los más de 3.000 anunciados por el PMOI y continúa aumentando.


Informes procedentes de Teherán, Karaj, Bandar Abbas y otras grandes ciudades indican que las morgues y los centros forenses están saturados. Las familias han sido convocadas para identificar cuerpos bajo una fuerte presencia de seguridad, mientras que a otras no se les proporciona información alguna sobre el paradero de sus familiares detenidos. En varios casos, los cuerpos han sido trasladados a lugares no revelados o entregados únicamente tras el pago de sumas exorbitantes. Estas prácticas apuntan a un intento organizado de ocultar la magnitud de las matanzas e intimidar a la sociedad para imponer el silencio.


A pesar de esta brutalidad, el levantamiento no ha retrocedido. Se han registrado protestas y enfrentamientos en al menos 190 ciudades de las 31 provincias, con choques nocturnos continuados en Teherán, Isfahán, Kermanshah, Ahvaz, Mashhad, Shiraz y decenas de otros núcleos urbanos. Los mercados y bazares han permanecido cerrados en varias provincias, lo que indica una creciente participación de trabajadores y comerciantes junto a estudiantes y jóvenes. Consignas como “Muerte al dictador”, “Muerte a Jamenei” y “Este año es el año de la sangre – Seyyed Alí será derrocado” siguen siendo dominantes.


Lo que está ocurriendo no es un estallido espontáneo ni carente de organización. La persistencia de las manifestaciones noche tras noche, incluso después de matanzas masivas, refleja la presencia de una resistencia organizada dentro de Irán. En el núcleo de esta resistencia se encuentran las Unidades de Resistencia del OMPI, que desempeñan un papel central en la coordinación de protestas, el mantenimiento de la moral y la ruptura del clima de miedo impuesto por el régimen. En varias ciudades, estas unidades han permitido que los manifestantes tomen temporalmente el control de calles y edificios gubernamentales, socavando directamente la capacidad del régimen para restablecer el orden mediante el terror.
Paralelamente a la represión física, el régimen ha intensificado su guerra informativa. El corte casi total de internet ha entrado en su cuarto día, con el objetivo de aislar a los manifestantes y ocultar las atrocidades. Al mismo tiempo, se han difundido vídeos fabricados y audios manipulados que sugieren falsamente un apoyo popular al retorno de la monarquía. Estas campañas de desinformación han sido amplificadas por unidades cibernéticas vinculadas al régimen y por redes oportunistas en el extranjero.
En este contexto, las actuaciones del hijo del Shah, Reza Pahlavi, han generado fuertes críticas dentro de Irán. Manifestantes en varias ciudades han rechazado explícitamente cualquier intento de sustituir una dictadura por otra, coreando: “Muerte al opresor, sea el Shah o el Líder”. Lejos de unificar el levantamiento, la propaganda monárquica solo ha servido para confundir a la opinión pública, fracturar la solidaridad y proporcionar al régimen un relato conveniente para deslegitimar la revuelta como un proyecto patrocinado desde el exterior.
Por el contrario, la demanda central del levantamiento sigue siendo clara: el derrocamiento del régimen clerical y el establecimiento de una república democrática y laica. Maryam Rajavi, presidenta electa del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, ha calificado las matanzas masivas como un crimen contra la humanidad, subrayando que la Resistencia no busca intervención militar extranjera ni financiación externa, sino que se basa exclusivamente en el pueblo iraní y su lucha organizada.


Con un número de muertes que ya asciende a miles, el levantamiento ha cruzado un punto de no retorno. La magnitud del sacrificio subraya una realidad sencilla: una población dispuesta a pagar tal precio por la libertad no puede ser sometida indefinidamente. Pedimos a la Comunidad Internación que apoye al Pueblo de Irán a recuperar su dignidad y libertad como Pueblo.


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España.