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El Tratado de Wad-Ras

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 24 de Agosto de 2026

El Tratado de Wad-Ras, se firmó el 26 de abril de 1860 entre la Monarquía Española y el Sultanato de Marruecos, representa un hito fundamental en la historia diplomática y territorial del norte de África. Este acuerdo puso fin a la Guerra de África (1859-1860), un conflicto bélico motivado por los constantes ataques e incursiones de las cabilas rifeñas contra el perímetro defensivo de Ceuta. Aunque en el imaginario popular el conflicto suele asociarse a episodios de exaltación patriótica y a figuras como el general Leopoldo O’Donnell y Juan Prim, el tratado consolidó un marco jurídico-político determinante para la delimitación fronteriza y la soberanía española en la región.


Un punto crucial que exige claridad histórica es la verdadera relación entre el Tratado de Wad-Ras y la soberanía de Ceuta y Melilla. A menudo se incurre en el error conceptual de afirmar que Ceuta y Melilla «pasaron a ser españolas» a raíz de este acuerdo de 1860. La realidad histórica y jurídica es sensiblemente distinta: la españolidad de ambas ciudades era un hecho inmemorial e ininterrumpido desde hacía siglos, y lo que hizo el Tratado de Wad-Ras no fue otorgar un título de propiedad sobre ellas, sino reconocer, ratificar y ampliar sus perímetros defensivos y sus fronteras terrestres.


Ceuta formaba parte de la Corona de Portugal desde 1415 y quedó integrada en la Monarquía Hispánica en 1580; tras la independencia portuguesa en 1640, la ciudad decidió libremente mantener su fidelidad al rey de España, lo que quedó formalizado en el Tratado de Lisboa de 1668. Por su parte, Melilla se incorporó a la Corona de Castilla en 1497 por iniciativa del Duque de Medina Sidonia y ratificación de los Reyes Católicos, habiendo sido española de forma ininterrumpida desde finales del siglo XV. Por lo tanto, cuando se firmó la paz en 1860, ni el Reino de España ni el Sultanato de Marruecos negociaron la soberanía originaria de estas plazas, la cual no estaba en discusión.


Lo que sí articuló el Tratado de Wad-Ras en su Artículo 2º fue la ampliación de los límites jurisdiccionales de Ceuta. Hasta esa fecha, el perímetro de la ciudad se encontraba encajonado y expuesto a constantes hostigamientos desde las alturas del Serrallo. El tratado estipuló la cesión a España de todo el territorio que abarcaba desde el mar hasta las cumbres de Sierra Bullones, fijando la línea fronteriza en el alcance de los tiros del cañón de la plaza. Para determinar esta nueva delimitación con precisión, se acordó el célebre disparo del cañón El Caminante, cuya trayectoria ayudó a fijar el terreno de seguridad y la neutralización de los accesos que garantizarían la defensa efectiva de la ciudad.


En relación con Melilla y los demás presidios españoles (como el Peñón de Vélez de la Gomera y las Islas Alhucemas), el Tratado de Wad-Ras reforzó lo pactado en convenios anteriores —como el Tratado de Convenio de Límites de 1859—, comprometiéndose el Sultán Mohamed IV a adoptar medidas rigurosas contra las tribus fronterizas rebeldes para garantizar la paz y el respeto a los confines establecidos.
Asimismo, el Tratado de Wad-Ras incluyó otros acuerdos territoriales y económicos significativos, como la cesión en perpetuidad del territorio de Santa Cruz de la Mar Pequeña (que más tarde se plasmaría en la presencia en Ifni) para el establecimiento de una pesquería, y el pago de una indemnización de guerra de 200 millones de reales.
En conclusión, el Tratado de Wad-Ras de 1860 no fundó ni inventó la españolidad de Ceuta y Melilla, cuya vinculación e integración en España era ya indiscutible siglos antes de la existencia del Estado marroquí moderno. Su trascendencia estriba en que constituyó un instrumento de Derecho Internacional que fijó de manera formal y definitiva las fronteras terrestres, garantizó la seguridad defensiva de las plazas y reafirmó internacionalmente el estatus de ambas ciudades como partes integrantes e inalienables del territorio español.
“Conocer y respetar la Historia es entender más las situaciones vividas y comprender mejor las realidades actuales”.


Francisco José Alonso Rodríguez. – Politólogo. – Sociólogo. – Presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Centro de Estudios Manuel Azaña. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. – Medalla Internacional DD.HH.

Honor, memoria y libertad: a Juan Martín Díez, «El Empecinado», en el 201.º aniversario de su asesinato de Estado

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 07 de Agosto de 2026

El próximo 19 de agosto, Castilla y León rendirá tributo a uno de sus hijos más venerados, figura capital en la lucha por la independencia de España y la defensa inquebrantable de las libertades constitucionales: Juan Martín Díez, «El Empecinado». Al cumplirse 201 años de su trágico e injusto ajusticiamiento —un auténtico crimen de Estado perpetrado por orden directa del rey absolutista Fernando VII—, la ciudadanía está convocada a participar activamente en dos actos conmemorativos que tendrán lugar en las ciudades de Burgos y Valladolid.
La jornada del 19 de agosto se articulará en dos escenarios principales:
A las 12:00 horas en Burgos: Acto de homenaje ante su mausoleo, donde reposan los restos mortales del insignio militar.
A las 20:00 horas en Valladolid: Concentración conmemorativa frente a la casa donde vivió el héroe castellano.
Nacido en Castrillo de Duero (Valladolid) en 1775, Juan Martín Díez se convirtió en una leyenda viva durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). Encabezando las partidas guerrilleras que hostigaron sin descanso a las tropas napoleónicas, su coraje y perspicacia militar desconcertaron a los mariscales franceses y le valieron el reconocimiento unánime de la nación.
Sin embargo, el genio militar de «El Empecinado» no solo se alimentaba de la defensa de la patria frente al invasor extranjero, sino de un profundo compromiso con la soberanía popular y los derechos del pueblo español. Cuando se promulgó la Constitución de Cádiz de 1812 —«La Pepa»—, la juró con la firmeza de quien entiende que la verdadera independencia requiere libertad e igualdad ante la ley.


Dignidad frente al despotismo de Fernando VII.

Tras el retorno de Fernando VII y la restauración del absolutismo más férreo, El Empecinado se mantuvo fiel a sus principios democráticos y al régimen constitucional durante el Trienio Liberal (1820-1823). El monarca absolutista intentó comprar su lealtad ofreciéndole títulos nobiliarios, honores y cuantiosas sumas de dinero a cambio de retractarse de su causa. La respuesta del héroe castellano resuena en la historia con la contundencia de un legado inmortal:
«Diga usted al rey que, si no quería la constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás cometerá la infamia de faltar a sus juramentos.»

Ante la imposibilidad de doblegar su integridad, el régimen absolutista reaccionó con crueldad. Juan Martín Díez “El Empecinado” fue apresado en Olmos de Peñafiel y encarcelado durante casi dos años en condiciones inhumanas en Roa. Finalmente, el 19 de agosto de 1825, tras un proceso carente de garantías legales y por orden expresa de la Corona, fue ejecutado en la horca en la Plaza Mayor de Roa. Aquel acto no fue una ejecución judicial, sino un crimen de Estado diseñado para acallar la voz de la dignidad y la razón.


Llamamiento a la memoria colectiva de Castilla y León.

Dos siglos transcurridos no han logrado borrar el valor de su sacrificio. Hoy, la figura de “El Empecinado” se alza no solo como un símbolo de la resistencia militar castellana, sino como un faro ético y democrático. Recordar su figura implica reivindicar la vigencia de los valores por los que entregó la vida: el imperio de la ley, la libertad ciudadana y el rechazo frontal a la tiranía y a la corrupción del poder.
Por todo ello, se invita a vecinos, colectivos culturales, historiadores y a toda la ciudadanía de Castilla y León a sumarse masivamente a esta doble cita de recuerdo y justicia histórica el próximo 19 de agosto:
Burgos (12:00 h): Un floral tributo ante el mausoleo de El Empecinado, rindiendo honores a los restos de quien nunca se arrodilló ante el absolutismo.
Valladolid (20:00 h): Un acto de memoria colectiva ante la fachada del inmueble que habitó, reviviendo su huella viva en el corazón urbano de su provincia natal.
Acudir a estos escenarios es mucho más que participar en un acto conmemorativo; es mantener viva la llama de quien demostró que la palabra, el honor y la defensa de la patria no se venden por pretendas ni se entregan bajo amenaza. Aquel 19 de agosto de 1825 pretendieron apagar su luz; este 19 de agosto demostraremos que su legado sigue más vivo que nunca.
Desde estas líneas queremos unirnos a la petición reiterada del Partido Nacionalista de Castilla y León (PANCAL-URCi) y Ateneo Cultural Villalar, para que el Ayuntamiento de Burgos permita el traslado de sus restos a Pueblo donde nació Castrillo de Duero, como era su deseo y el de sus descendientes. “El Pueblo que olvida y no respeta su Historia, está condenado a repetirla”.


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD.HH.

Una República y un mismo destino trágico: Alcalá-Zamora y Azaña

por Fco. José Alonso Rodríguez, 29 de Junio de 2026.

La Segunda República Española (1931-1939) fue un proyecto de modernización colosal que acabó devorado por la polarización y la violencia. Al frente de aquel Estado democrático solo estuvieron dos hombres como presidentes de la República: Niceto Alcalá-Zamora (1931-1936) y Manuel Azaña (1936-1939). A pesar de encarnar culturas políticas opuestas y de profesar visiones muy distintas sobre cómo debía transformarse el país, compartieron dos rasgos inquebrantables que definieron sus vidas: un profundísimo amor por España y un rechazo absoluto, casi visceral, a la guerra civil.Las discrepancias entre ambos nacían de sus propios orígenes. Niceto Alcalá-Zamora era la encarnación del centrismo liberal y católico. Terrateniente andaluz y antiguo ministro de la monarquía de Alfonso XIII, su llegada al republicanismo fue el resultado de una evolución legalista. Para don Niceto, la República debía ser una casa común, templada y de orden, capaz de atraer a las clases medias y a los sectores conservadores sin asustar a la Iglesia.

Su estilo era legalista, parsimonioso y profundamente apegado al equilibrio institucional.Manuel Azaña, por el contrario, era el alma de la intelectualidad reformista y laica. Escritor brillante y de verbo afilado, entendía la República no como un mero cambio de gobierno, sino como una revolución cultural y social indispensable. Azaña creía que España no saldría del atraso sin una separación tajante entre la Iglesia y el Estado, y sin una reforma profunda del Ejército y de la propiedad de la tierra. Su republicanismo era jacobino, audaz y, a ojos de sus detractores, peligrosamente inflexible. Mientras Alcalá-Zamora buscaba frenar el ritmo para no romper el país, Azaña aceleraba porque temía que el tren del progreso perdiera su oportunidad histórica.Más allá de sus choques políticos —que culminaron con la destitución de Alcalá-Zamora por las Cortes en 1936—, las raíces que los unían eran idénticas. Ambos amaban a España con una devoción intelectual y afectiva desbordante. No era el patriotismo de charretera y desfile, sino el dolorido sentir por una patria rota que compartían los hombres de la Generación del 98.

Deseaban una España culta, europea, libre de caciques y respetada en el mundo.Pero donde su sintonía se vuelve trágica y luminosa es en su rechazo absoluto a la guerra. Ninguno de los dos creyó jamás que las ideas debían imponerse a sangre y fuego. Alcalá-Zamora, destituido meses antes del golpe de Estado de julio de 1936, contempló el estallido del conflicto desde el exilio con el corazón destrozado. Rechazó apoyar a los sublevados, pero se negó en rotundo a justificar la violencia revolucionaria que se desató en la zona republicana.

Prefirió la pobreza del destierro antes que validar la carnicería entre compatriotas. Azaña, atrapado en la presidencia durante toda la contienda, vivió un auténtico calvario. Desde su despacho oficial, intentó desesperadamente buscar la mediación internacional para detener la guerra. Su discurso de julio de 1938, en el Ayuntamiento de Barcelona, es el testamento definitivo de su pacifismo. Lejos de lanzar proclamas de victoria o venganza, pronunció aquellas palabras que resuenan en la historia: «Paz, piedad y perdón». Para Azaña, la guerra no era un triunfo, sino una derrota colectiva; ganar una guerra civil, decía, no era una gloria, sino una inmensa desgracia patria.El destino los equiparó en la derrota. Ambos murieron en el exilio, despojados de todo, pero firmes en sus principios. Alcalá-Zamora falleció en Buenos Aires en 1949, añorando su tierra. Azaña lo hizo en Montauban (Francia) en 1940; cuenta la leyenda que, al morir, su féretro fue cubierto con la bandera mexicana porque las autoridades francesas prohibieron la republicana, pero su verdadero sudario fue el dolor por España. Dos presidentes, dos visiones, pero un solo corazón que se negó a aceptar que la única solución para los problemas de su patria fuera el odio y las trincheras.

“Quienes no respetan y defienden su historia, pierden y desprecian su futuro”.

Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Manuel Azaña. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. -Medalla Internacional DD. HH.

Una deuda de honor: La gesta silenciada del Comandante Luis Báguena y sus guardias civiles en Guinea Ecuatorial

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 15 de Junio de 2026.

La historia de España está jalonada de episodios donde el cumplimiento del deber roza lo heroico, pero pocos han sido tan injustamente sepultados bajo el manto del olvido institucional como la evacuación de Guinea Ecuatorial entre febrero y abril de 1969. En aquellos meses de zozobra, tras una independencia que derivó de inmediato en la tiranía de Francisco Macías, un puñado de guardias civiles, bajo el mando templado y estratega del comandante Luis Báguena Salvador, logró una de las operaciones de rescate más exitosas y dramáticas del siglo XX: salvar la vida de más de 7000 compatriotas diseminados por la selva africana.

Hoy, casi seis décadas después, la Dirección General de la Guardia Civil y el Gobierno de España mantienen una flagrante deuda histórica con aquellos hombres. Su sacrificio, que puso en grave peligro sus propias vidas y haciendas, fue despachado en su momento como «materia reservada» por las autoridades franquistas y, posteriormente, ignorado por los sucesivos gobiernos democráticos. Es hora de levantar el secreto y hacer justicia a los últimos de Guinea

La propaganda de la época vendió la independencia de Guinea Ecuatorial, proclamada el 12 de octubre de 1968, como un proceso modélico y pacífico. La realidad en el terreno no tardó en tornarse dantesca. La victoria electoral de Francisco Macías —un líder de indiscutible inestabilidad psíquica y exacerbado discurso antiespañol— desató las fuerzas del caos. Alentadas por el nuevo régimen, las llamadas Juventudes en Marcha con Macías iniciaron una campaña de terror, violencia y arbitrariedad contra la población española y los opositores locales.

El país se colapsó económicamente en cuestión de semanas. Los cerca de diez mil residentes españoles, que sostenían el tejido productivo, las plantaciones de cacao y el comercio, se vieron atrapados en un clima preñado de amenazas de muerte, saqueos institucionales y detenciones ilegales. Con el recuerdo aún fresco y sangriento de las matanzas de europeos en el Congo a principios de la década, el temor a un exterminio indiscriminado en el territorio continental de Río Muni y en la isla de Fernando Poo (hoy Bioko) se convirtió en una certeza matemática.

En medio de este polvorín, España mantenía desplegado un batallón de la Guardia Civil. Al frente de estas fuerzas se encontraba el comandante Luis Báguena Salvador, una figura providencial para el destino de miles de personas. Nacido en la propia Guinea, Báguena no era un oficial foráneo ejecutando órdenes burocráticas; conocía íntimamente la psicología de los líderes guineanos, dominaba el idioma fang y poseía un prestigio respetado incluso por las milicias gubernamentales.

Cuando Madrid asumió la inevitable necesidad de evacuar a toda la población civil ante la deriva enajenada de Macías, la responsabilidad de ejecutar el repliegue recayó sobre los hombros de la Guardia Civil. La dificultad de la misión era extrema: en Río Muni, las familias españolas no estaban agrupadas, sino diseminadas en pequeñas factorías, misiones y plantaciones agrícolas aisladas en el corazón de una selva densa, comunicada por pistas impracticables y jalonada por controles militares hostiles comandados por el coronel Tray, un antiguo combatiente de la Guerra Civil española sediento de poder.

La orden de Báguena fue clara, firme y ejecutada con una disciplina espartana: vaciar el interior del país, escoltar a los civiles hacia los puertos de Bata y Santa Isabel (Malabo) y repeler las provocaciones sin desatar un conflicto abierto que sirviera de excusa para una matanza generalizada.

Los guardias civiles, sabiendo que sus propios hogares y bienes en Guinea quedaban expuestos al pillaje inmediato, priorizaron la vida de los colonos. Se adentraron en las plantaciones, organizaron convoyes improvisados y lidiaron, en un juego de alta tensión diplomática y militar, con las milicias de Macías que apuntaban con sus armas a las columnas de refugiados. Los agentes pusieron en juego sus vidas en cada puente, en cada puesto de control, actuando como escudos humanos para que los civiles pudieran embarcar en las naves de la Armada Española enviadas al rescate.

El éxito de la operación raya en el milagro logístico y militar. En una movilización sin precedentes de más de 7000 personas en condiciones extremas de hostilidad, solo se tuvo que lamentar la muerte de un ciudadano español, tiroteado en una balsa en el río Benito. La pericia de Báguena y la templanza de sus hombres evitaron un baño de sangre que parecía inevitable

El castigo a tanta entrega fue el silencio. Para el gobierno español de finales de los sesenta, admitir el desastre absoluto en el que había derivado la descolonización significaba reconocer un fracaso geopolítico clamoroso. Por ello, mediante un decreto fulminante, los sucesos de Guinea fueron declarados materia reservada.

Los héroes regresaron a la metrópoli sin desfiles, sin medallas colectivas de relieve y con la orden estricta de no hablar de lo vivido. Sus haciendas, los ahorros de toda una vida de esfuerzo en el golfo de Guinea, se perdieron para siempre bajo el amparo de las expropiaciones de la dictadura de Macías, sin que el Estado español articulara indemnizaciones justas o un reconocimiento público equivalente al trauma y las pérdidas sufridas.

La llegada de la democracia tampoco reparó esta injusticia. El asunto quedó sepultado en los anaqueles polvorientos de la historia oficial. Salvo contados testimonios bibliográficos de los propios protagonistas en los años ochenta, y recientes esfuerzos documentales y literarios que han intentado tímidamente cubrir esta laguna, la gesta del comandante Báguena sigue siendo una gran desconocida para el gran público español.

La lealtad no puede ser pagada con el olvido. La Dirección General de la Guardia Civil tiene el deber moral de rescatar del anonimato la hoja de servicios de aquellos hombres que mantuvieron el honor del uniforme en las condiciones más ingratas y peligrosas que se recuerdan en la historia colonial de España. No se trata meramente de un ejercicio de nostalgia, sino de un acto de estricta justicia histórica y democrática.

El Gobierno de España, como continuador institucional del Estado, debe una disculpa y un homenaje público a los guardias civiles y a los miles de españoles que lo perdieron todo en Guinea Ecuatorial. Negar el reconocimiento a quienes salvaron 7000 vidas a costa de su propia seguridad es una cobardía política que violenta los valores de gratitud y honor de la nación. Los últimos de Guinea no fueron solo testigos de un naufragio colonial; fueron los salvavidas de miles de compatriotas, guiados por el temple insustituible de un comandante llamado Luis Báguena Salvador. Su deuda sigue pendiente.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD.HH.

Reflexiones sobre la visita de León XIV

El Distrito, El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 08 de Junio de 2026

España vive hoy en un estado de permanente combustión política. La polarización interna ha dejado de ser una estrategia electoral para convertirse en el aire cotidiano que respira la sociedad; una atmósfera enrarecida donde el adversario no es alguien con quien debatir, sino un enemigo al que batir. En este escenario de trincheras ideológicas y puentes rotos, la inminente visita del Papa León XIV a suelo español se presenta no solo como un acontecimiento de indudable relevancia institucional, sino como una oportunidad excepcional para la introspección colectiva. Cabe esperar, con sincero optimismo, que la presencia del Pontífice actúe como un bálsamo que remanse las mentes y los ánimos de los españoles, devolviendo al diálogo, al consenso y a la concordia el lugar central que nunca debió haberse perdido en nuestra vida pública.

Tratar los asuntos de religión en el espacio público requiere, sin duda, una finura extrema. La historia es un testigo implacable: los asuntos de fe, cuando se instrumentalizan o se radicalizan, son de una delicadeza absoluta. No podemos olvidar que las guerras de religión ensangrentaron Europa durante siglos, dejando cicatrices profundas en el viejo continente a causa del dogmatismo y la intolerancia. Precisamente por ese pasado gravoso, el papel del Papado en el siglo XXI se entiende desde una perspectiva muy distinta, fundamentada en una doble dimensión bien definida.

Por un lado, el Papa opera como jefe de un Estado soberano en el plano diplomático; por el otro, y de manera mucho más significativa, ejerce una dimensión espiritual que se sustenta en un liderazgo moral indiscutible, derivado de la propia condición de su ministerio. Este liderazgo moral no se impone por la fuerza de los decretos, sino que se gana a través de la coherencia. En los tiempos actuales, carece de valor pregonar una fe si los actos individuales e institucionales no avalan esas palabras. La ejemplaridad es el único patrimonio real de la autoridad moral.

Este principio de coherencia establece un paralelismo directo y fascinante con la salud de los sistemas políticos modernos. Con la Democracia ocurre algo muy parecido: no basta con proclamarse demócrata, ni con llenar los discursos de retórica institucional si las prácticas diarias vacían de contenido las leyes y erosionan la convivencia. Al igual que la fe sin obras es un armazón vacío, la democracia sin un comportamiento ético, respetuoso y dialogante por parte de sus actores se convierte en una mera fachada formal. Ambas realidades, la espiritual y la civil, se sostienen sobre el mismo pilar: la confianza que generan las conductas íntegras.

Mirando hacia el propio retrovisor histórico de España, emerge una figura cuya memoria se hace hoy más necesaria que nunca: el Cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Nadie en nuestro país debería olvidar su papel crucial durante los años difíciles y magnéticos de la Transición. Tarancón no fue simplemente un dignatario de la Iglesia; su figura eclesiástica trascendió por completo los límites de la institución para convertirse en un referente nacional que imprimía un profundo respeto.

Su fuerza no emanaba del poder político, sino de su inquebrantable dignidad moral frente a los desmanes, las tensiones y las profundas incertidumbres que se vivían en la España de aquel momento. Tarancón entendió con lucidez que la Iglesia debía ser un puente y no una muralla, un espacio de reconciliación para todos los españoles, independientemente de su credo o su ideología. Supo retirar a la institución de la primera línea del combate político para situarla en el terreno del arbitraje moral y el apaciguamiento. Su célebre frase «Taracon al paredón», coreada por los sectores más extremistas de la época, es el mejor testimonio de cómo la moderación suele ser el blanco de quienes rechazan la paz social.

La llegada de León XIV a una España tan fragmentada nos obliga a reclamar ese espíritu taranconiano de altitud de miras. Es evidente que una visita papal no va a resolver por arte de magia los complejos problemas estructurales, económicos o políticos del país. Sería ingenuo pensarlo. Sin embargo, en la alta política y en la psicología de las masas, los símbolos importan, y mucho. Esperemos que la visita del Papa aporte, al menos, una cierta idea de tregua, aunque esta tenga un carácter inicialmentente simbólico. Una tregua verbal, un respiro en el insulto diario, un alto el fuego en la crispación mediática que permita rebajar las pulsaciones de la nación.

El verdadero éxito de este viaje apostólico no se medirá por el número de fieles en las calles o la brillantez de los actos litúrgicos, sino por su capacidad de sembrar una semilla de moderación en el debate público. Ojalá las palabras de León XIV actúen como un espejo donde la clase política y la sociedad civil puedan mirarse para reconocer la esterilidad del enfrentamiento constante. Que esta visita remanse los espíritus hostiles, apacigüe las mentes crispadas y nos recuerde a todos que el diálogo entre diferentes no es una muestra de debilidad, sino la mayor prueba de madurez de un pueblo. Es hora de recuperar el consenso y la concordia, esos viejos valores que hicieron grande nuestra convivencia y que nunca, bajo ninguna circunstancia, debimos permitirnos perder.

Quiero resaltar algunas de las frases que nos ha dejado el Papa Leon XIV en su primer discurso:

“Las ideologías prefabricadas son un peligro”. “No avivemos el fuego de la polarización”. “Abandonemos las narrativas divisivas y polarizantes de nuestra realidad social y de su historia. “Hoy la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir, la dignidad humana no deja de ser violada”. “La historia sugiere que no es la cultural del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD. HH.

Una Mirada Erudita sobre la Felicidad

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 12 de Abril de 2026.

La misión Artemisa II nos permitió compartir muy de cerca la última gesta aeronáutica que llevó a cuatro astronautas al espacio. Durante los últimos días que el mundo miró al espacio, se abrió una ventana de esperanza y se sintió como un soplo de aire fresco en medio del horror y la barbarie que se viven en las guerras actuales del Oriente medio.

Los astronautas en medio de situaciones extremas, expresaban sus emociones con espontaneidad dejando frases memorables y sensaciones dignas de ser estudiadas. Una de esas sensaciones fuertes y muy valiosas fue la hermandad, el compañerismo. Una auténtica amistad hizo posible ese trabajo cooperativo. Los vimos alegres y entusiastas en medio de una misión arriesgada y en condiciones vitales muy difíciles. Fuimos testigos de una valiosa experiencia humana de fraternidad, la cual podemos explicar muy bien desde las enseñanzas de Hannah Arendt, filósofa del siglo XX, superviviente del holocausto.

¿Qué es la felicidad? A lo largo de la historia hemos dado muchas definiciones distintas a esta palabra. Quizá en el presente la imaginemos como una suerte de alegría que perdura en el tiempo, equivocadamente asociada a las posesiones materiales o los lujos. La alegría, es una emoción momentánea, la felicidad es algo estable. Para Arendt, su forma más elevada era la “felicidad pública”, una plenitud hallada en la vida activa, en la convivencia sana con los demás y en la acción a felicidad no es un estado interior, privado o una meta solitaria, sino la «felicidad pública«: una experiencia compartida que nace de la acción libre, la participación política y el diálogo con otros en el espacio público. Se entiende como un subproducto de una vida activa y con sentido, no como un fin en sí mismo. 

La percepción que Hannah Arendt tiene para alcanzarla, es la acción política y la pieza clave es la libertad. Para Arendt, la felicidad tiene como ingrediente importante el perdón y la capacidad de reconciliación y convivencia. Sin capacidad de perdonar no puede haber felicidad.

Hannah Arendt nos propone que para ser felices debemos llevar una vida activa. Tenemos que involucrarnos en el mundo en el que vivimos. Debemos tomar parte de la comunidad, de la sociedad, de la vida política. Para ser felices, necesitamos actuar libremente.

Estos sería los puntos clave del pensamiento de Arendt sobre la felicidad:

  • Felicidad Pública: Arendt sostiene que la verdadera felicidad se experimenta al «aparecer ante otros» y participar en la construcción del mundo común,
  • Acción y Libertad: La felicidad está ligada a la capacidad de actuar libremente en la esfera pública, lo cual es distinto de la simple búsqueda de placer individual.
  • Contraria al Aislamiento: El pensamiento central de esta filósofa advierte que la felicidad no se logra en la soledad, sino en la compañía y el compromiso compartido.
  • El Perdón y la Acción:  Arendt encuentra en el perdón una forma de liberar el futuro y mantener la posibilidad de la felicidad pública.

Nos queda como lección valorar la amistad, luchar contra el aislamiento y desarrollar la capacidad de interactuar, compartir, respetar y disfrutar creando a nuestro alrededor un mundo mejor.

Nunca permitamos que brote la semilla del odio, el sectarismo y la intolerancia, hoy las encontramos en Grupos Organizados para apoderando de Instituciones Centenarias (con gran patrimonio) con apoyo de Partidos Políticos para implantar su fanatismo ideológico.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio las Libertades “Rafael del Riego”.

8 M la fuerza Transformadora de la Igualdad

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 08 de Marzo de 2026.

Los derechos de las mujeres se han ido ganando lentamente, fruto de luchas sostenidas frente a una sociedad históricamente estructurada sobre una división rígida de roles: los femeninos, ligados al hogar y la maternidad; los masculinos, asociados a la provisión económica, la política, el ámbito laboral o religioso. Cuando las mujeres participaron en el mundo laboral, sus tareas fueron consideradas secundarias. Los médicos, por ejemplo, eran generalmente varones; las mujeres, enfermeras. En el ámbito religioso ocurre algo similar, aún hoy en día, los sacerdotes católicos son hombres, mientras que las mujeres que desempeñan labores eclesiales lo hacen como monjas o servidoras, en posiciones subordinadas.

El Feminismo es el movimiento social que, según la Real Academia Española, promueve la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, de acuerdo con la ONU, es la lucha por la equidad de género y sostiene que ningún ser humano puede ser privado de sus derechos en virtud de su sexo. Más allá de estas definiciones institucionales, el Feminismo representa una toma de conciencia frente a estructuras sociales profundamente androcéntricas que han favorecido la desigualdad.

Sus orígenes modernos se remontan a finales del siglo XVIII, con la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en la Francia revolucionaria. Desde entonces, ha evolucionado en sus postulados filosóficos, políticos y económicos, ha mantenido el propósito constante de procurar la igualdad a todos los niveles: salarial, jurídico, laboral, promueve la autonomía personal y brinda protección frente al machismo derivado de sociedades estructuradas sobre la supremacía masculina.

El derecho al sufragio femenino fue una de sus banderas más significativas del Feminismo a nivel mundial. En España, liderado por Clara Campoamor, se ejerció por primera vez en las elecciones de 1933. Este derecho se perdería con la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, y no se recuperaría plenamente hasta 1977, durante la transición democrática. Desde entonces, son muchos los campos en los que la mujer ha irrumpido aportando capacidad, esfuerzo y talento, realizando una contribución decisiva al desarrollo social en todos los ámbitos.

La igualdad de derechos de las mujeres no es hoy una aspiración abstracta ni una consigna ideológica. Está respaldada por instrumentos jurídicos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), asumida por la ONU en 1979, obliga a los a Estados miembros a garantizar la igualdad sustantiva en la vida política, económica, social y familiar, superando estereotipos culturales y barreras estructurales. La existencia de estos marcos normativos demuestra que la igualdad no es una moda cultural, sino un compromiso democrático y jurídico asumido por la comunidad internacional.

Como defensor de los Derechos Humanos, no puedo entender el Feminismo como una reivindicación sectorial, o como una disputa cultural entre hombres y mujeres. Se trata de una cuestión de justicia democrática. Cuando una sociedad limita las oportunidades de la mitad de su población o relativiza la violencia que la afecta, no estamos ante un debate ideológico, sino ante una vulneración de derechos fundamentales.

Sin embargo, estamos lejos de alcanzar una igualdad real en lo laboral, lo salarial y en la protección frente a la violencia. La desigualdad continúa siendo notoria. Basta recordar lo ocurrido recientemente en la gala de los Premios Goya, donde Alauda Ruiz de Azúa se convirtió en apenas la cuarta mujer en recibir el premio a mejor dirección en cuatro décadas de historia del galardón. La directora lo expresó con claridad en su discurso: “El talento no conoce de géneros, las oportunidades

sí”. La frase resume una realidad persistente: el acceso a los espacios de reconocimiento y poder sigue marcado por brechas estructurales.

Al Feminismo se oponen diversas ideologías que niegan o minimizan la violencia machista y cuestionan las políticas de igualdad. Algunas de estas corrientes apelan a una nostálgica idealización del pasado y encuentran en las redes sociales un terreno fértil de difusión. Allí ha cobrado fuerza el fenómeno de las tradwives (abreviatura de traditional wives), influencers que promueven un modelo de feminidad inspirado en los años cincuenta: mujeres dedicadas exclusivamente al hogar, estéticamente impecables, rodeadas de hijos encantadores y alejadas del mundo laboral. Este imaginario doméstico, presentado como una elección libre y sofisticada, omite deliberadamente el contexto histórico de dependencia económica, limitación jurídica y subordinación estructural que caracterizó ese periodo.

Conviene recordar que esa representación no agota, ni ha agotado nunca, las múltiples formas de ser mujer en Occidente. La feminidad no es un molde único ni una escenografía doméstica cuidadosamente curada para las redes sociales. Es también la mujer profesional que dirige una empresa, la científica que investiga, la artista que crea, la académica que enseña, la madre que combina crianza y trabajo, la mujer que decide no ser madre, la que elige el ámbito público, la que opta por el privado o la que transita ambos. La historia reciente de las democracias occidentales muestra precisamente esa pluralidad: la ampliación de opciones vitales como signo de libertad, no la reducción a un único ideal estético o funcional.

El Feminismo no compite con la feminidad. La maternidad no está desligada del desarrollo personal ni de la participación activa en la vida pública. Miles de mujeres insertadas en el mundo laboral actual lo demuestran cada día. Lo que el Feminismo cuestiona no es la elección individual de un proyecto de vida, sino la imposición social de un único modelo válido.

A esas corrientes ideológicas debería quedarles claro que los derechos largamente luchados y difícilmente conquistados no pueden retroceder ante ideología extremistas o ideales románticos del pasado, enmarcadas en narrativas edulcoradas que desconocen la historia. Los derechos no son tendencias culturales reversibles: son garantías democráticas.

Defender los derechos de las mujeres no es una concesión ni un gesto de simpatía: es una obligación ética y jurídica en cualquier democracia que se pretenda coherente

Politólogo.-Sociólogo. «El IV Comunero»- Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos.- Centro de Estudios Ateneos

EE. UU. Amenaza con romper las relaciones Económicas y Comerciales con España

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 4 de Marzo de 2026.

Trump ha elevado el tono contra España por la negativa del Gobierno español a que EE.UU. utilice las bases de Rota y Morón en el ataque a Irán, llegando a manifestar el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, que esa actitud está poniendo en riesgo la vida de soldados norteamericanos que intervienen en las acciones contra Irán. Hay que recordar que las tensiones entre los dos países vienen de meses atrás, cuando en octubre del año pasado Trump ya amenazó a España con aranceles adicionales si no aumentaba su compromiso de gasto en defensa hasta el 5% del PIB, aunque esa advertencia no se materializó en ninguna acción concreta.

Este martes, la advertencia ha ido más allá, asegurando el presidente de EE.UU. que ha ordenado cortar todas las relaciones comerciales con España. “Tengo el derecho de ordenar embargos sobre todo lo que tiene que ver con España” ha declarado Trump, ampliando las amenazas a todas las relaciones económicas con España.

Está por ver si las amenazas van a llevarse a cabo de la forma planteada por Trump, pero el enfado ha ido aumentando conforme han ido pasando los meses y se han sucedido los desencuentros. Trump puede activar algunos mecanismos contemplados en leyes comerciales y arancelarias, pero para aplicar un embargo completo sería necesario recurrir a la “Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional” (IEEPA, por sus siglas en inglés).

España ya tiene un antecedente de arancel específico de Trump. Se trata del impuesto en 2018 a las aceitunas de mesa, basándose en la sección 771B de la Ley Arancelaria de 1930 de EEUU. En este caso se establecieron derechos antisubvención y antidumping entre el 30% y el 44% “ad Valorem” a las importaciones españolas de este producto por considerar que las subvenciones que recibían a través de la PAC dañaban a la industria estadounidense.

Una vez más España es noticia en EE.UU. ante las amenazas de Donald Trump de romper el comercio con España por no colaborar con las bases militares. “España es un aliado terrible” ha llegado a decir Trump en declaraciones con el Canciller Federal Merz.

No ha hecho falta que firme una vez más ante los medios de comunicación con una Orden Presidencial como hace habitualmente Trump, aunque se comenta que podrían haber comenzado a retirar productos españoles en algunas tiendas y desprogramar películas españolas en algunas ciudades de EE.UU.

El Gobierno español ha mostrado su negativa a usar las bases de Morón y Rota para atacar a Irán. Por tal motivo Donald Trump carga contra España: “No queremos tener nada que ver con ellos” “España tiene  gente excelente, pero no un gran liderazgo”. Trump no se ha conformado solo con eso sino ha dado instrucciones a su Administración para que corte “todas las negociaciones con España”

“Vamos a cortar todas las relaciones de negocio con España, tengo derecho a ello, España no es un socio fiable”, estas duras palabras del Presidente de EE. UU contra el Gobierno de Pedro Sánchez fueron pronunciadas en presencia del Canciller Federal Friedrich Merz y del Secretario General de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, que se unieron a las duras críticas contra el Presidente   Pedro Sánchez.

Tanto Merz como Rutte añadieron, que estamos intentando convencer a España que debe subir el gasto en Defensa, pues no puede ser que se niegue a participar en el gasto en Defensa hasta el 5% del PIB como lo están realizando los demás países de la OTAN. Estados Unidos ante la negativa del Gobierno de España de permitir utilizar la base naval de Rota y la base aérea de Morón para la ofensiva contra Irán, se ha visto obligado a trasladar varios aviones cisterna que se encontraban en España a otros países europeos como Alemania.

Varios senadores de EE. UU.  ya han planteado que se retiren de España la base naval de Rota y la base aérea de Morón a otro país y se piensa que éste podría ser Marruecos, hoy un firme aliado de EE.UU.

España está en el punto de mira en EE. UU. desde que Rodríguez Zapatero realizó una ofensa grave para el pueblo norteamericano cuando permaneció sentado al paso de su bandera en un desfile de las Fuerzas Armadas celebrado en Madrid.

No hay duda que para el actual Gobierno de España cualquier desprecio a EE.UU. considera que le da rédito electoral, pero no tiene en cuenta las consecuencias tan negativas que tendría para el pueblo español, en su conjunto, de cumplirse las amenazas de romper las relaciones comerciales con la primera potencia económica mundial como son los Estados Unidos de América.

Hay que poner de manifiesto asimismo que una parte de la prensa norteamericana destaca que Irán dispone de “tontos útiles” como el Presidente Pedro Sánchez y que por delante del Derecho internacional está la defensa de los Derechos Humanos violados de forma continuada durante décadas por el régimen represivo, dictatorial y teocrático de los Ayatolás.

Politólogo. – Sociólogo. «El IV Comunero» – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos.- Federación Internacional Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos.

Eliminemos la Violencia contra las Mujeres

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 25 de Noviembre de 2025.

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró, en el año 2000, el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su objetivo es sensibilizar a toda la sociedad respeto a la violencia que sufren las mujeres como manifestación de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, y fomentar la toma de conciencia sobre la gravedad de este delito en todo el mundo.

Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Liga Española Pro Derechos Humanos y la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España, manifiestan su más absoluto rechazo a todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas, una violencia estructural que es la expresión más cruel de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Pedimos y trabajamos por una sociedad más igualitaria, libre de violencia machista.

La violencia contra las mujeres y las niñas vulneran el derecho fundamental a la vida, a la libertad como atenta contra los Derechos Humanos.

La Liga Española Pro Derechos Humanos y la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España, trabaja con la determinación de erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, con especial énfasis en las más vulnerables que enfrentan múltiple e interseccional, como por ejemplo mujeres inmigrantes o refugiadas, mujeres con discapacidad, mujeres con problemas de adicciones o mujeres en situación de pobreza.

España es un referente internacional en la lucha para erradicar la violencia de género en cualquiera de sus formas, fruto de la intensa labor realizada en los últimos 23 años.

La senda de avance no puede ser otra que de perseverar en el cumplimiento de las recomendaciones formuladas en el primer informe de evolución de la aplicación por parte de España del Convenio de Estambul realizado por el Grupo de Expertos en la Lucha contra la violencia contra la Mujer y la Violencia Domestica (GREVIO), del Consejo de Europa, del 25 de noviembre de 2020. En 2024 se ha celebrado la según ronda de evaluación y, cuatro años después de ese primer informe, el GREVIO ha valorado positivamente los avances producidos en España en lo que respeta a la ampliación de los recursos para atender a todos los tipos de violencia contra las mujeres y las niñas.

El Estado debe asumir, el compromiso en la defensa de los derechos de las mujeres y las niñas. Representa una obligación de las instituciones para garantizarlos y hacerlos efectivos en el marco de un Estado social y democrático, conforme a lo que establece nuestra Constitución y la Declaración de Derechos Humanos.

Para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas es necesario promover cambios profundos desde el punto de vista social y cultural, para detectar y eliminar toda práctica que suponga una opresión hacía las mujeres y las niñas y erradicar los roles y estereotipos patriarcales que obstaculizan el ejercicio efectivo de derechos y libertades en condiciones de igualdad. Basándose en una educación integral que fomente el respeto mutuo y la valoración de igualdad.

La vergüenza no puede seguir estando del lado de quienes sufren la violencia, pues la responsabilidad es exclusivamente de los que agreden, acosan y humillan, y de quienes miran hacía otro lado, perpetuando el pacto de silencia que ampara estas conductas.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos y Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España

Asesinato del activista Charlie Kirk

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 14 de Septiembre de 2025.

Tras un corto viaje para participar en una reunión de un Comité sobre Derechos Humanos me encuentro con la noticia del asesinato del activista norteamericano Charlie Kirk. Tengo que decir que en esta reunión se hablaba de España como un país gobernado por una dictadura, tema sobre el que en otro artículo seré más explícito. Me voy a centrar hoy en el asesinato del activista Charlie Kirk.

El asesinato de Charlie Kirk deja al descubierto la sangrienta fractura política en que se encuentran los Estados Unidos de América, muy similar a la que tenemos en España donde las dos partes en las que se haya dividida la sociedad son irreconciliables, por lo que la convivencia está en peligro.

Charlie Kirk era amigo personal del Vicepresidente de Estados Unidos JD Vance y de su esposa y en compañía de otros políticos del entorno ideológico de Kirk se desplazaron a Utah. Resaltemos que era una de las personas que ejercían una gran influencia sobre el Presidente Donald Trump, que fue el primero que declaró en televisión que el asesino ya estaba detenido y valoró que “la pena capital” sería apropiada para el criminal. Aseguró Donald Trump que había hablado con la viuda de Kirk y le aseguro que su movimiento político “Turning Point USA” proseguirá su actividad.

Los investigadores no han oficializado aún una hipótesis definitiva sobre los motivos que llevaron a Tyler Robinson, un joven de 22 años de buena familia, hijo de un sheriff retirado y excelente estudiante a cometer un crimen tan atroz que ha vuelto a estremecer a Estados Unidos. Ya empiezan a levantarse voces que lo equiparan al asesinato de Martin Luther King.

Charlie Kirk a sus 31 años era considerado entre millones de personas en todo el mundo como un referente de las nuevas generaciones conservadoras. Casado con su esposa Erika y padre de dos hijos, se confesaba abiertamente cristiano y su actividad pública era siempre respetuosa.

Una vez más después del asesinato algunos medios de comunicación “también españoles” tratan de presentar a Charle Kirk como un “trumpista” y del llamado movimiento MAGA (“Make America Great Again”). Pero Charlie Kirk era ante todo un joven divulgador y conferenciante norteamericano, un defensor a ultranza de la libertad de expresión, de la vida de los no nacidos, la importancia de la familia y del matrimonio como pilares fundamentales de la sociedad.

En sus cara a cara con “activistas de izquierdas” que trataban de cuestionar sus argumentos, sin perder nunca la calma ni las formas, Charlie Kirk era capaz de sostener sus planteamientos con una enorme elocuencia y espíritu crítico, huyendo de la violencia verbal.

Su defensa de la inmigración legal, y sus críticas a la inmigración ilegal y descontrolada, le valieron ser tildado de xenófobo y racista, a pesar de ser seguido por cientos de miles de personas de diferente raza y nacionalidad.

Su posición a favor de la vida de los no nacidos y de la maternidad, o su defensa de la familia como un pilar fundamental de la sociedad están en línea con lo que defiende la Liga Española Pro Derechos Humanos y de la Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España, por lo que hay que lamentar que incluso después de su asesinato los promotores del “wokismo” y de la ideología de género estén tratando de presentarlo como un retrógrado peligroso y misógino.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos.