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El Dolor de un país y la Grandeza de su gente

Por Francisco Jose Alonso Rodríguez, 31 de Junio de 2026.

La historia de Venezuela parece ensañarse con su geografía, pero si algo queda claro en medio del dolor provocado por el catastrófico doble terremoto en el norte del país y las graves inundaciones occidentales, es que el verdadero motor de salvación no viste uniforme oficial ni maneja presupuestos públicos. Hoy por hoy, es el ciudadano de a pie —el vecino, el mototaxista, el voluntario improvisado— quien está llevando sobre sus hombros el peso absoluto de los rescates. Ante una tragedia de dimensiones tan descomunales, la solidaridad popular ha tenido que suplantar la dramática ausencia de su Gobierno.

Cuando la tierra crujió en Caracas, La Guaira y las zonas aledañas, no hubo un despliegue inmediato e institucional capaz de mitigar el caos. La realidad logística del país es implacable: no existen suficientes ambulancias operativas, camiones de bomberos dotados ni herramientas técnicas pesadas en manos del Estado para abordar un colapso de esta magnitud. Llegar al epicentro de los derrumbes a tiempo a través de canales institucionales es una utopía. En las primeras horas críticas —esas donde se decide la vida o la muerte bajo el concreto—, lo que se escuchó no fue el eco de los protocolos gubernamentales, sino los gritos de miles de civiles removiendo escombros con sus propias manos, organizando cadenas humanas para mover rocas y abriendo caminos a pura fuerza de voluntad.

Mientras las familias lloran a sus fallecidos y buscan desesperadamente a los desaparecidos entre la precariedad más absoluta, la narrativa gubernamental intenta, una vez más, maquillar las grietas de su propia ineficiencia. Hablan de planes de contingencia y despliegues perfectos, pero las comunidades afectadas denuncian lo obvio en el terreno: el gobierno, sencillamente, no está a la altura de su pueblo. Décadas de desinversión en infraestructura médica, desmantelamiento de los cuerpos de protección civil locales y la falta crónica de recursos básicos han dejado al país en una vulnerabilidad extrema frente a la naturaleza.
El coraje de los venezolanos es indiscutible.

En cuestión de minutos se armaron convoyes ciudadanos repletos de agua, comida y medicamentos recolectados por civiles para enviarlos a los sectores más golpeados. Son los propios jóvenes de las barriadas quienes arriesgan sus vidas ingresando a estructuras inestables, guiados únicamente por el amor al prójimo y la urgencia de no dejar a nadie atrás.
Nadie planifica un desastre de esta escala, pero la respuesta ante él mide la estatura moral de quienes gobiernan.

Una vez más, el saldo es trágico y desigual. El Estado venezolano ha quedado retratado en su incapacidad y pasividad, mientras que la ciudadanía ha vuelto a demostrar una dignidad inquebrantable. En Venezuela, la fe y la supervivencia no dependen de un ministerio; dependen del vecino. Una verdad dolorosa, pero innegable: hoy, solo el pueblo salva al pueblo


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Premio las Libertades “Rafael del Riego”. – Medalla de 1ª Clase Francisco de Miranda. (30 junio 2026)

Al “Empecinado” se le concede la Cruz de San Fernando

Por Francisco José Alonso Rodríguez y José Ignacio Moratinos «El Empecinado», 30 de Junio de 2026.

El 30 de junio de 1816 se le concede la Cruz de San Fernando de Tercera Clase. Un Campesino de Castilla y León. El 30 de junio de 1816 es una fecha clave en la hoja de servicios de Juan Martín Díez, «El Empecinado». Ese día se le concedió oficialmente la Cruz de San Fernando de Tercera Clase (equivalente a la Cruz Laureada en la normativa de la época) en reconocimiento a su extraordinario valor, su audacia y su liderazgo indiscutible durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814).
La figura de El Empecinado es el vivo reflejo de cómo un campesino de Castrillo de Duero (Valladolid), arraigado a la tierra de Castilla y León, se convirtió en un héroe nacional de dimensiones legendarias.
El apodo de «Empecinado» arrastra la fuerza de su geografía: se llamaba así a los naturales de Castrillo de Duero debido a las pecinas, el lodo negro de aguas estancadas que abundaba en el arroyo del municipio.
Cuando las tropas napoleónicas invadieron la península, Juan Martín Díez no dudó en abandonar las labores del campo para organizar la resistencia. Su conocimiento profundo de la orografía castellana, su tremenda intuición táctica y un valor temerario lo convirtieron en el pionero y máximo exponente de la guerra de guerrillas. Lo que empezó como una pequeña partida de hombres terminó siendo el «Enjambre», una fuerza militar organizada que llegó a contar con miles de combatientes, capaz de fijar y desgastar al ejército franceses.
La Real y Militar Orden de San Fernando, instituida por las Cortes de Cádiz en 1811, era y sigue siendo el listón más alto al honor militar en España. No premiaba la antigüedad ni el linaje noble, sino el valor heroico y distinguido.

Para un hombre de extracción humilde como El Empecinado, la concesión de la Cruz de Tercera Clase en 1816 fue la ratificación oficial de que su genio militar y su patriotismo estaban a la altura de los mayores estrategas del reino. Se le otorgó por méritos propios acumulados en batallas y escaramuzas memorables por toda la meseta, donde demostró que un pueblo decidido y enraizado en sus principios era capaz de doblegar al ejército más poderoso del mundo.
«No hay nobleza más legítima que la que se gana con el propio esfuerzo y se sella con el sacrificio por la libertad de la Patria.»

Su lealdad lealtad a la causa de la libertad y a la Constitución de 1812 marcaría también su trágico y noble destino posterior, consolidándolo no solo como un genio militar, sino como un símbolo eterno de la dignidad popular de Castilla y del conjunto de España.
La respuesta de Juan Martín Díez ante el intento de soborno de Fernando VII define perfectamente su integridad. La frase exacta con la que cortó en seco al emisario del rey —el general Churruca— resuena con la fuerza de un hombre que no tenía precio:
«Diga usted al rey que, si no quería la Constitución, que no la hubiera jurado; que el Empecinado la juró y jamás faltará a sus juramentos.»
Fernando VII pretendía comprar el inmenso prestigio popular del guerrillero castellano a cambio de títulos nobiliarios (el Marquesado de Burgos) y una auténtica fortuna (un millón de reales). Para un antiguo campesino, aquello significaba la riqueza absoluta y el ascenso a la cúspide social. Sin embargo, «El Empecinado» demostró que su lealtad no era hacia la corona, sino hacia la palabra dada y la libertad de su pueblo plasmada en la Constitución de 1812 («La Pepa»).


Ese rechazo firmó su sentencia de muerte. Su final, el 19 de agosto de 1825 en Roa (Burgos), fue de una crueldad terrible: fue ejecutado en la horca —un castigo considerado infame para un militar de su rango, a quien correspondía el fusilamiento— tras haber sido exhibido en una jaula de hierro durante los días de mercado para burla del público.
Incluso en sus últimos minutos mostró su carácter indomable; al llegar al patíbulo, rompió las esposas con su propia fuerza en un último intento desesperado por defender su dignidad, teniendo que ser reducido a bayonetazos por los verdugos. Fernando VII recuperó el trono absoluto, pero Juan Martín Díez pasó a la historia como el símbolo máximo de la dignidad y la resistencia del pueblo de Castilla y León.


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. _ Medalla Internacional DD.HH

Coordinador Liga Española Pro Derechos Humanos.- Secretario General Ateneo Cultural Villalar.- Presidente Nacional Círculo Cultural El Empecinado.- Medalla del Empecinado.

El Dilema de José Luis Rodriguez Zapatero?

Por Fco. José Alonso Rodríguez, 29 Junio de 2026.

El concepto de la nobleza y la dignidad humana no se mide en los momentos de gloria, sino en la capacidad de asumir la responsabilidad de los propios actos. A lo largo de la historia, la verdadera grandeza ha pertenecido a aquellos hombres y mujeres que, ante el error o la transgresión, han plantado cara a las consecuencias con el pecho descubierto y la verdad por delante. En el extremo opuesto de este ideal de honorabilidad se encuentra una de las figuras más perjudiciales para la salud democrática y moral de una sociedad: el delincuente de cuello blanco.
A diferencia del infractor común, el delincuente de guante blanco no opera desde la marginalidad ni la desesperación; lo hace desde las altas esferas del poder, la influencia y el privilegio. Sin embargo, cuando sus redes de corrupción, tráfico de influencias o desfalco quedan al descubierto, raras veces se observa en ellos un ápice de la valentía necesaria para reconocer el daño causado. Al contrario, es en ese preciso instante de rendición de cuentas donde se manifiesta su profunda cobardía, transmutada en una intrincada estrategia de supervivencia jurídica y evasión moral.
El modus operandi del corrupto de élite no es la confrontación, sino el camuflaje. Para evitar el oprobio y las penas que en justicia le corresponden, despliega un arsenal de argucias judiciales, tecnicismos procesales y dilaciones indebidas. La ley, que debería ser un instrumento de equidad, es retorcida por bufetes de gran prestigio para encontrar lagunas, prescripciones y vicios de forma que entierren el fondo del asunto: el delito mismo. El objetivo no es demostrar la inocencia real —pues la conciencia del hecho cometido es plena—, sino construir una armadura burocrática que impida que la verdad salga a la luz. Es la cobardía institucionalizada, donde el culpable se esconde detrás de folios y recursos para no mirar de frente a la sociedad a la que ha traicionado.
Esta estrategia de evasión alcanza su punto más crítico cuando busca amparo en la subjetividad del estamento judicial. El delincuente de cuello blanco sabe que las leyes son interpretadas por seres humanos y, por ello, intenta activamente alinearse con jueces y magistrados con los que comparte afinidades ideológicas o intereses creados. Al apelar a esa subjetividad compartida, el infractor no busca justicia, sino complicidad velada. Espera que el sesgo ideológico actúe como un filtro atenuante que desvíe la severidad de la norma, transformando un acto inequívocamente delictivo en una mera «discrepancia administrativa» o en una «persecución política». Esta instrumentalización de la justicia hiere de muerte la confianza pública en las instituciones, haciendo parecer que la ley solo es implacable con los desfavorecidos.
Frente a esta degradación del deber, la historia y la memoria colectiva nos recuerdan a aquellos hombres dignos que prefirieron perder la vida o la libertad antes que comprometer su honor. Figuras que entendieron que la defensa de los principios está por encima de la comodidad personal y que la ley se respeta acatando sus dictados, no engañándola. La nobleza radica en la coherencia entre lo que se predica y lo que se ejerce.
Por desgracia, el panorama político actual ofrece ejemplos donde esa coherencia brilla por su ausencia. Es el caso del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien con frecuencia ha pregonado una máxima según la cual, como socialista, se debe pedir poco y dar mucho. Sin embargo, en el contexto actual, sus posiciones y silencios frente a desmanes políticos y éticos no hacen honor a esas palabras tan repetidas. En lugar de erigirse en un faro de rectitud y exigir la máxima transparencia y asunción de responsabilidades dentro de su órbita y en el escenario internacional, se percibe un alineamiento con discursos que relativizan la gravedad de ciertas acciones o que buscan acomodo en la letra pequeña de la legalidad.
Un liderazgo que se pretenda ético no puede escudarse en la ambigüedad ni avalar indirectamente que se intente engañar a la ley. Quien ha ostentado la más alta representación de un Estado debería aprender de aquellos referentes históricos que dieron su vida por la dignidad, demostrando que el verdadero valor se demuestra sosteniendo la mirada a la verdad, sin subterfugios ni magistraturas afines. La historia, al final, despoja los trajes de cuello blanco y solo conserva el recuerdo de quienes actuaron con auténtica rectitud.
Jose Luis Rodríguez Zapatero solo te queda ser o no ser Honorable y Digno y no tener miedo a la Justicia que juzgue tus delitos si los hubieras cometido y no escudarse que esos delitos sean declarados prescritos. No olvides que el delito es delito y debes hacer frente a tus actos si quieres ser recordado como un hombre honrado y digno.

Fco. José Alonso Rodríguez – Politólogo. – Sociólogo. -Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”.,

José Ignacio Moratinos «El Empecinado» – Coordinador Liga Española Pro Derechos Humanos.- Secretario General Ateneo Cultural Villalar.- Presidente Nacional Círculo Cultural El Empecinado.

1º de mayo, cada día más necesario

El Día de Zamora, por Fco.José Alonso Rodríguez, 30 de Abril de 2026.

La celebración del 1 de mayo hay una historia bastante más dura de lo que puede parecer. Durante mucho tiempo, trabajar significaba jornadas larguísimas, sin apenas descanso y con muy pocas normas que protegieran a los trabajadores, sin apenas descanso, y con una explotación del trabajo infantil. No podemos olvidar de dónde vienen los derechos que ahora damos por hechos.

Hoy, la normalización de esta fecha no debe ser sinónimo de complacencia. En un mundo donde la tecnología avanza a ritmos de vértigo, el trabajo, lejos de volverse más humano, parece estar recuperando viejas formas de precariedad bajo disfraces modernos.

El 1 de mayo celebramos el Día Internacional de los Trabajadores. Es una fecha pensada, desde el principio, para dar visibilidad a las reivindicaciones laborales. Las reivindicaciones eran bastante concretas y que eran la de limitar la jornada laboral. Puede sonar hoy como muy poco creíble, pero en el siglo XIX no lo era en absoluto. Había jornadas de trabajo de diez, doce o más horas al día, sin apenas regulación ni descansos y menos vacaciones remuneradas y la gran explotación de la infancia.

Atrás quedaron los días en que la amenaza era solo la fábrica insalubre. Hoy, la precariedad se viste de seda: se llama «economía colaborativa» o «trabajo por objetivos». Bajo el lema de «sé tu propio jefe», miles de trabajadores en todo el mundo carecen de protección social, seguros médicos o estabilidad mínima.

Esta fragmentación del empleo ha creado una nueva clase social: el precariado. Son personas que, a pesar de tener un empleo (o varios), viven en la cuerda floja, incapaces de proyectar un futuro a medio plazo. Reivindicar el 1 de mayo hoy significa denunciar que la flexibilidad no puede ser un eufemismo para el desamparo.

No es una exageración legalista. El Artículo 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es tajante: toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección del mismo, a condiciones equitativas y satisfactorias, y a una remuneración que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana.

Cuando un salario no alcanza para cubrir la cesta de la compra o cuando el estrés laboral devora la salud mental, se está violando un derecho fundamental. Un trabajo que despoja al individuo de su tiempo, su salud o su dignidad no es un progreso; es un retroceso civilizatorio.

 La dignidad no es un beneficio extra que la empresa otorga, es el cimiento sobre el cual debe construirse cualquier relación laboral.

Para que este 1 de mayo sea algo más que una efeméride, debemos poner sobre la mesa los temas que definirán las próximas décadas:

La Desconexión Digital: En la era del teletrabajo, la oficina nos persigue en el bolsillo. El derecho a no responder un correo a las diez de la noche es la nueva frontera de la salud laboral.

La Inteligencia Artificial: La automatización no debe ser una sentencia de exclusión, sino una oportunidad para reducir las jornadas y repartir la riqueza de manera más justa.

La Brecha de Género y Cuidados: Sigue siendo necesario reivindicar que los trabajos de cuidados, mayoritariamente feminizados y a menudo invisibles, son el motor que sostiene al resto de la economía.

El 1 de mayo es, en esencia, un recordatorio de que la economía debe estar al servicio de las personas, y no al revés. Movilizarse este día es un acto de respeto hacia quienes nos precedieron en la lucha y una obligación moral hacia las generaciones que heredarán este mercado laboral.

Reivindicar trabajos menos precarios no es un capricho ideológico; es la exigencia de un contrato social que se está resquebrajando. Mientras exista un trabajador cuya jornada no le permita vivir con dignidad, el 1 de mayo seguirá siendo, más que una fiesta, un grito de necesidad.

Politólogo. – Sociólogo. Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”.

53 Aniversario Revolución de los Claveles Estuve Allí.

por Fco. José Alonso Rodríguez, 26 de Abril de 2026.

El 23 de abril de 1974 Portugal vivió una explosión de dignidad colectiva, que estos días se está echando en falta. El 25 de abril de 1974 fue un grito de libertad y de dignidad de todo un pueblo que estaba harto de vivir con miedo dentro de una dictadura que duraba ya 49 años. Todo el pueblo salió a la calle para conquistar derechos que le habían quitado, su libertad y su dignidad para vivir en otro Portugal diferente al que hasta entonces conocían.

En las calles – Revolucion de Los Claveles

53 años después las aspiraciones que obligaron a los Capitanes del Movimiento de las Fuerzas Armadas a salir a la calle para conseguir la democracia: la descolonización y el desarrollo de Portugal. Hoy lo que empuja a los portugueses a salir a la calle con protestas diarias y desde todos los sectores profesionales es el desempleo, el aumento de las grandes desigualdades, una pobreza creciente que ralla ya en la mendicidad, el carecimiento de la vivienda, causas muy similares a las que padecemos en España.

Tanquetas en las calles de Lisboa durante la Revolucion de Los Claveles


El pueblo portugués está sufriendo un retroceso social y económico muy peligroso que puede sentirse muy desprotegido como hace 53 años obligó a los Capitanes del 25 de abril a salir a la calle para acabar con esa situación. Hoy de nuevo se está instalando el miedo en la población ante la falta de trabajo, la perdida de empleo, por todo lo que se está dilapidando es el momento de alentar los valores del 25 de abril más que nunca y algunos de esos Capitanes (que viven) ya que las edades pasan de los 80 años, se sienten dispuestos a liderar como entonces un nuevo movimiento que sirva para revertir la situación actual y más que nunca recuperar el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) que idearon.

Capitan José Salgueiro Maya

Quiero este día recordar a mi amigo el Capitán Fernando José Salgueiro Maia. Una persona noble e íntegra como nadie, nunca aceptó ascender sin que fuera por escalafón, solo llegó al grado de Mayor ya que falleció muy joven con 47 años, siempre nos consideramos amigos mucho antes ya del 25 de abril de 1974, ese día estaba pasando unos días en su casa como invitado. Recuerdo que se hizo militar porque su abuelo le dijo que si quería ayudar a los portugueses que ingresara en el Ejército y así lo hizo.
No puedo olvidar la frase del Capitán Fernando Salgueiro Maia que ha quedado para la Historia, cuando la madrugada del 25 de abril de 1974 pronunció ante sus compañeros soldados de la Escuela de Prácticas de Caballería de Santarém: Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, que se quede aquí. Los 240 hombres formaron de inmediato. Después recorrieron los 100 kilómetros hasta Lisboa. Para acabar con la dictadura. El Capitan Salgueiro Maia nunca acepto ninguna prebenda murió de cáncer en 1992 con el grado de Mayor.


Hay que reconocer a Otelo Saraiva de Carvallo como ideólogo del Movimiento de las Fuerzas Armadas. El personalmente escogió Grandola Vila Morena como contraseña del inicio definitivo de la insurrección del 25 de abril de 1975. Tuve el privilegio de invitar tanto a Otelo como Salgueiro y otros miembros del movimiento de las (FMA) a visitar Madrid como conferenciantes para participar en debates y coloquios.
No hay duda que fueron días de felicidad popular para los portugueses y para todos los que añorábamos la Democracia pues en ese momento vivíamos en Dictadura en España. El Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, escribió por aquellos días que en Lisboa toda la gente habla y nadie duerme.

Soldados Portugueses en la Revolucion de los Claveles

Hay reuniones hasta altas horas de la noche, con luces encendidas hasta la madrugada. Si alguna cosa va a conseguir esta revolución es aumentar la factura de la Luz. La revolución sin duda consiguió mucho más que eso (derechos sociales), libertad, fortalecimiento del sector público que garantizaba un salario digno.
Espero y deseo que Portugal recupere el espíritu del 25 de abril de 1974, como el mejor homenaje a los Capitanes de las FMA que hoy ya no están entre nosotros, que acabaron con la dictadura de Antonio de Olibeira Salar en Portugal y recuperaron la Democracia para un Pueblo.

Fco. José Alonso Rodríguez: Politólogo – Sociólogo , Pte de La Liga Española Pro-Derechos Humanos – Centro de Estudios Ateneos – Centro de Estudios Manuel Azaña – Premio a Las Libertades Rafael del Riego.

14 de Abril 1931-2026

por Fco. José Alonso Rodríguez, 14 de Abril de 2026

El 14 de abril 2026 se han cumplido 95 años desde el 14 de abril 1931 se restauró la II República Española, después de unas Elecciones Municipales donde los partidos monárquicos perdieron en las grandes ciudades. La república vino de la mano de los intelectuales y académicos. Tuvo desde el primer momento una gran oposición de los partidos monárquicos, la iglesia y los movimientos anarquistas. algunos intelectuales dijeron «traemos la republica sin republicanos». No podemos imaginar que hubiera sido de España si hubiera podido desarrollarse sin impedimentos y sin el levantamiento militar que nos llevó a una guerra civil, que es la peor guerra que se puede tener.

El 14 de abril de 1931, España no solo cambió de régimen; cambió de siglo. Las elecciones municipales del 12 de abril, aunque técnicamente no eran un plebiscito sobre la forma de Estado, funcionaron como tal en el imaginario colectivo. El triunfo de las candidaturas republicano-socialistas en 41 de las 50 capitales de provincia fue un mensaje atronador: la monarquía de Alfonso XIII, vinculada al fracaso de la dictadura de Primo de Rivera, había perdido la legitimidad de las ciudades, el corazón palpitante del progreso.
La Segunda República ha sido bautizada a menudo como la «República de los Intelectuales». No es para menos. Figuras como Manuel Azaña, Ortega y Gasset, Gregorio Marañón o Ramón Pérez de Ayala no solo apoyaron el cambio, sino que fueron sus arquitectos morales. España soñaba con ser una democracia europea de primer nivel, y para ello, los académicos creían que la educación era el motor principal.
«La República se trae en los libros antes que en las bayonetas», se escuchaba en los ateneos de la época. Sin embargo, aquí reside una de las singularidades. El propio Ortega y Gasset, poco después de la proclamación, pronunció su famoso y decepcionado «¡No es esto, no es esto!» «traemos la república sin republicanos», refleja el temor de una élite ilustrada que veía cómo la estructura social de España —profundamente agraria, analfabeta y bajo el control de caciques— no estaba preparada para el ritmo vertiginoso de los cambios que ellos proponían desde sus despachos en Madrid.


Para entender qué perdimos, debemos entender qué se intentó. El primer bienio (1931-1933) fue un torbellino de reformas que buscaban sacar a España de un letargo de siglos:
La Reforma Educativa: Se crearon miles de escuelas y se lanzaron las Misiones Pedagógicas. Intelectuales y estudiantes llevaban libros, reproducciones de cuadros del Museo del Prado y teatro (como «La Barraca» de García Lorca) a los pueblos más remotos donde nunca habían visto un cinematógrafo.
La Reforma Agraria: El intento de acabar con el latifundismo que condenaba a millones de campesinos a la miseria en Andalucía y Extremadura. Fue, quizás, el proyecto más necesario y, a la vez, el que generó una oposición más feroz por parte de la oligarquía.
El Voto Femenino: Gracias a la tenacidad de Clara Campoamor, España reconoció el derecho al sufragio de las mujeres en 1931, adelantándose a países como Francia o Italia.
La Cuestión Religiosa: La Constitución de 1931 estableció un Estado laico, lo que supuso un choque frontal con la Iglesia Católica, que hasta entonces controlaba casi en exclusiva la educación y la moral pública.
El Movimiento Anarquista (CNT/FAI): Para los anarquistas, la República no era más que un «Estado burgués» con otro nombre. Su estrategia de «acción directa» y sus constantes insurrecciones socavaron la estabilidad de un gobierno que intentaba hacer cambios por la vía legal y parlamentaria.
El Estamento Militar: Una parte del ejército, de mentalidad africanista y conservadora, nunca aceptó la autoridad de los políticos civiles ni las reformas de Azaña que buscaban modernizar y reducir el excesivo número de oficiales
A 95 años de aquel abril, la Segunda República no debe verse solo como un fracaso que terminó en tragedia, sino como un intento valiente de modernización. Fue el momento en que España decidió que quería dejar de ser un país de siervos para ser un país de ciudadanos.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro-Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Centro de Estudios Manuel Azaña. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”.

Una Mirada Erudita sobre la Felicidad

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 12 de Abril de 2026.

La misión Artemisa II nos permitió compartir muy de cerca la última gesta aeronáutica que llevó a cuatro astronautas al espacio. Durante los últimos días que el mundo miró al espacio, se abrió una ventana de esperanza y se sintió como un soplo de aire fresco en medio del horror y la barbarie que se viven en las guerras actuales del Oriente medio.

Los astronautas en medio de situaciones extremas, expresaban sus emociones con espontaneidad dejando frases memorables y sensaciones dignas de ser estudiadas. Una de esas sensaciones fuertes y muy valiosas fue la hermandad, el compañerismo. Una auténtica amistad hizo posible ese trabajo cooperativo. Los vimos alegres y entusiastas en medio de una misión arriesgada y en condiciones vitales muy difíciles. Fuimos testigos de una valiosa experiencia humana de fraternidad, la cual podemos explicar muy bien desde las enseñanzas de Hannah Arendt, filósofa del siglo XX, superviviente del holocausto.

¿Qué es la felicidad? A lo largo de la historia hemos dado muchas definiciones distintas a esta palabra. Quizá en el presente la imaginemos como una suerte de alegría que perdura en el tiempo, equivocadamente asociada a las posesiones materiales o los lujos. La alegría, es una emoción momentánea, la felicidad es algo estable. Para Arendt, su forma más elevada era la “felicidad pública”, una plenitud hallada en la vida activa, en la convivencia sana con los demás y en la acción a felicidad no es un estado interior, privado o una meta solitaria, sino la «felicidad pública«: una experiencia compartida que nace de la acción libre, la participación política y el diálogo con otros en el espacio público. Se entiende como un subproducto de una vida activa y con sentido, no como un fin en sí mismo. 

La percepción que Hannah Arendt tiene para alcanzarla, es la acción política y la pieza clave es la libertad. Para Arendt, la felicidad tiene como ingrediente importante el perdón y la capacidad de reconciliación y convivencia. Sin capacidad de perdonar no puede haber felicidad.

Hannah Arendt nos propone que para ser felices debemos llevar una vida activa. Tenemos que involucrarnos en el mundo en el que vivimos. Debemos tomar parte de la comunidad, de la sociedad, de la vida política. Para ser felices, necesitamos actuar libremente.

Estos sería los puntos clave del pensamiento de Arendt sobre la felicidad:

  • Felicidad Pública: Arendt sostiene que la verdadera felicidad se experimenta al «aparecer ante otros» y participar en la construcción del mundo común,
  • Acción y Libertad: La felicidad está ligada a la capacidad de actuar libremente en la esfera pública, lo cual es distinto de la simple búsqueda de placer individual.
  • Contraria al Aislamiento: El pensamiento central de esta filósofa advierte que la felicidad no se logra en la soledad, sino en la compañía y el compromiso compartido.
  • El Perdón y la Acción:  Arendt encuentra en el perdón una forma de liberar el futuro y mantener la posibilidad de la felicidad pública.

Nos queda como lección valorar la amistad, luchar contra el aislamiento y desarrollar la capacidad de interactuar, compartir, respetar y disfrutar creando a nuestro alrededor un mundo mejor.

Nunca permitamos que brote la semilla del odio, el sectarismo y la intolerancia, hoy las encontramos en Grupos Organizados para apoderando de Instituciones Centenarias (con gran patrimonio) con apoyo de Partidos Políticos para implantar su fanatismo ideológico.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio las Libertades “Rafael del Riego”.

Comunicado de La Liga Española Pro-Derechos Humanos – Conflicto en Irán

La Liga Española Pro Derechos Humanos, ante la evolución del conflicto armado en Irán y el incremento de la tensión en el escenario internacional, desea expresar su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias, sociales y políticas derivadas de toda escalada bélica.
En coherencia con sus principios fundacionales y con los valores recogidos en el Derecho Internacional y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esta entidad considera que España debe preservar una posición de neutralidad responsable y constructiva, orientada a la promoción activa del diálogo, la cooperación internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas y duraderas.

La experiencia histórica pone de manifiesto que los conflictos armados generan graves vulneraciones de los derechos fundamentales, afectan de manera especialmente dramática a la población civil y comprometen la estabilidad de regiones enteras durante generaciones. Por ello, entendemos que el compromiso con la paz constituye una obligación ética, jurídica y política para las sociedades democráticas.
La neutralidad, entendida como instrumento de prudencia institucional y de compromiso con la convivencia internacional, permite a los Estados contribuir de forma efectiva a los esfuerzos de mediación, a la asistencia humanitaria y al fortalecimiento de los marcos multilaterales destinados a la resolución de controversias por vías diplomáticas.
La Liga Española Pro Derechos Humanos hace un llamamiento a las autoridades públicas, a las organizaciones sociales y a la comunidad internacional para intensificar las iniciativas orientadas a la desescalada del conflicto y a la protección de la dignidad humana en todas las circunstancias.
Reafirmamos, finalmente, que la paz sigue siendo el fundamento imprescindible para la convivencia entre los pueblos, el respeto a la diversidad y la garantía efectiva de los derechos humanos.
Los Estados están obligados a cumplir con los compromisos que tengan firmados para su defensa con otros Estados, cuando se vean amenazados ellos o los otros País


Madrid 12 marzo 2026 – Luis Ruiz de Góngora – Prensa

Es hora de un Gobierno Provisional en Irán

por Fco. José Alonso Rodríguez, 01 de Marzo de 2026

El Consejo Nacional de la Resistencia Iraní (CNRI) para el periodo de transición, propone al pueblo iraní. Trans los acontecimientos en Irán, la formación de un gobierno provisional para transferir la soberanía al pueblo de Irán y establecer una república democrática basada en el Plan de Diez Puntos de la presidencia electa del CNRI Sra. Maryan Raja

  1. Rechazo del velayat-e faqih (regla clerical absoluta). Afirmación de la soberanía del pueblo en una república fundada en el sufragio universal y el pluralismo;
  2. Libertad de expresión, libertad de partidos políticos, libertad de reunión, libertad de prensa e internet. Disolución y disolución del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), la terrorista Fuerza Qods, los grupos vestidos de civil, el impopular Bassij, el Ministerio de Inteligencia, el Consejo de la Revolución Cultural y todas las patrullas e instituciones represivas en ciudades, pueblos, escuelas, universidades, oficinas y fábricas;
  3. Compromiso con las libertades y derechos individuales y sociales de acuerdo con la Declaración Universal de Derechos Humanos. Disolución de todos los organismos encargados de la censura y la inquisición. Buscando justicia para los presos políticos masacrados, prohibición de la tortura y abolición de la pena de muerte;
  4. Separación de religión y Estado, y libertad de religiones y credos;
  5. Completa igualdad de género en el ámbito de los derechos políticos, sociales, culturales y económicos, y participación igualitaria de las mujeres en el liderazgo político. Abolición de cualquier forma de discriminación; el derecho a elegir libremente la propia vestimenta; el derecho a casarse y divorciarse libremente, y a obtener educación y empleo. Prohibición de toda forma de explotación contra la mujer bajo cualquier pretexto;
  6. Un sistema judicial y legal independiente consistente con estándares internacionales basados en la presunción de inocencia, el derecho a un abogado defensor, el derecho de apelación y el derecho a ser juzgado en un tribunal público. Plena independencia de los jueces. Abolición de la ley Sharia de los mulas y disolución de los Tribunales Revolucionarios Islámicos;
  7. Autonomía y eliminación de dobles injusticias contra las nacionalidades y etnias iraníes en consonancia con el plan del CNRI para la autonomía del Kurdistán iraní;
  8. Justicia e igualdad de oportunidades en los ámbitos del empleo y el espíritu empresarial para todos los habitantes de Irán en una economía de libre mercado. Restauración de los derechos de los trabajadores manuales, agricultores, enfermeras, trabajadores administrativos, profesores y jubilados;
  9. Protección y rehabilitación del medio ambiente, masacrado bajo el régimen de los mulas;
  10. Un Irán no nuclear y también desprovisto de armas de destrucción masiva. Paz, convivencia y cooperación internacional y regional. Hoy Irán es un pueblo herido por la represión, afronta el futuro fracturado, pero no está dispuesto a que le impongan la restauración de la Monarquía en el hijo del sah Mohammad Rezxa Pahlavi y de su consorte la emperatriz Farah.

Fco. José Alonso Rodriguez «El IV Comunero»: Politólogo. – Sociólogo. – Presidente de La Liga Española Pro-Derechos Humanos- Centro de Estudios Ateneos – Centro de Estudios Manuel Azaña