Archivo de la etiqueta: Mujer

8 M la fuerza Transformadora de la Igualdad

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 08 de Marzo de 2026.

Los derechos de las mujeres se han ido ganando lentamente, fruto de luchas sostenidas frente a una sociedad históricamente estructurada sobre una división rígida de roles: los femeninos, ligados al hogar y la maternidad; los masculinos, asociados a la provisión económica, la política, el ámbito laboral o religioso. Cuando las mujeres participaron en el mundo laboral, sus tareas fueron consideradas secundarias. Los médicos, por ejemplo, eran generalmente varones; las mujeres, enfermeras. En el ámbito religioso ocurre algo similar, aún hoy en día, los sacerdotes católicos son hombres, mientras que las mujeres que desempeñan labores eclesiales lo hacen como monjas o servidoras, en posiciones subordinadas.

El Feminismo es el movimiento social que, según la Real Academia Española, promueve la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, de acuerdo con la ONU, es la lucha por la equidad de género y sostiene que ningún ser humano puede ser privado de sus derechos en virtud de su sexo. Más allá de estas definiciones institucionales, el Feminismo representa una toma de conciencia frente a estructuras sociales profundamente androcéntricas que han favorecido la desigualdad.

Sus orígenes modernos se remontan a finales del siglo XVIII, con la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en la Francia revolucionaria. Desde entonces, ha evolucionado en sus postulados filosóficos, políticos y económicos, ha mantenido el propósito constante de procurar la igualdad a todos los niveles: salarial, jurídico, laboral, promueve la autonomía personal y brinda protección frente al machismo derivado de sociedades estructuradas sobre la supremacía masculina.

El derecho al sufragio femenino fue una de sus banderas más significativas del Feminismo a nivel mundial. En España, liderado por Clara Campoamor, se ejerció por primera vez en las elecciones de 1933. Este derecho se perdería con la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista, y no se recuperaría plenamente hasta 1977, durante la transición democrática. Desde entonces, son muchos los campos en los que la mujer ha irrumpido aportando capacidad, esfuerzo y talento, realizando una contribución decisiva al desarrollo social en todos los ámbitos.

La igualdad de derechos de las mujeres no es hoy una aspiración abstracta ni una consigna ideológica. Está respaldada por instrumentos jurídicos internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), asumida por la ONU en 1979, obliga a los a Estados miembros a garantizar la igualdad sustantiva en la vida política, económica, social y familiar, superando estereotipos culturales y barreras estructurales. La existencia de estos marcos normativos demuestra que la igualdad no es una moda cultural, sino un compromiso democrático y jurídico asumido por la comunidad internacional.

Como defensor de los Derechos Humanos, no puedo entender el Feminismo como una reivindicación sectorial, o como una disputa cultural entre hombres y mujeres. Se trata de una cuestión de justicia democrática. Cuando una sociedad limita las oportunidades de la mitad de su población o relativiza la violencia que la afecta, no estamos ante un debate ideológico, sino ante una vulneración de derechos fundamentales.

Sin embargo, estamos lejos de alcanzar una igualdad real en lo laboral, lo salarial y en la protección frente a la violencia. La desigualdad continúa siendo notoria. Basta recordar lo ocurrido recientemente en la gala de los Premios Goya, donde Alauda Ruiz de Azúa se convirtió en apenas la cuarta mujer en recibir el premio a mejor dirección en cuatro décadas de historia del galardón. La directora lo expresó con claridad en su discurso: “El talento no conoce de géneros, las oportunidades

sí”. La frase resume una realidad persistente: el acceso a los espacios de reconocimiento y poder sigue marcado por brechas estructurales.

Al Feminismo se oponen diversas ideologías que niegan o minimizan la violencia machista y cuestionan las políticas de igualdad. Algunas de estas corrientes apelan a una nostálgica idealización del pasado y encuentran en las redes sociales un terreno fértil de difusión. Allí ha cobrado fuerza el fenómeno de las tradwives (abreviatura de traditional wives), influencers que promueven un modelo de feminidad inspirado en los años cincuenta: mujeres dedicadas exclusivamente al hogar, estéticamente impecables, rodeadas de hijos encantadores y alejadas del mundo laboral. Este imaginario doméstico, presentado como una elección libre y sofisticada, omite deliberadamente el contexto histórico de dependencia económica, limitación jurídica y subordinación estructural que caracterizó ese periodo.

Conviene recordar que esa representación no agota, ni ha agotado nunca, las múltiples formas de ser mujer en Occidente. La feminidad no es un molde único ni una escenografía doméstica cuidadosamente curada para las redes sociales. Es también la mujer profesional que dirige una empresa, la científica que investiga, la artista que crea, la académica que enseña, la madre que combina crianza y trabajo, la mujer que decide no ser madre, la que elige el ámbito público, la que opta por el privado o la que transita ambos. La historia reciente de las democracias occidentales muestra precisamente esa pluralidad: la ampliación de opciones vitales como signo de libertad, no la reducción a un único ideal estético o funcional.

El Feminismo no compite con la feminidad. La maternidad no está desligada del desarrollo personal ni de la participación activa en la vida pública. Miles de mujeres insertadas en el mundo laboral actual lo demuestran cada día. Lo que el Feminismo cuestiona no es la elección individual de un proyecto de vida, sino la imposición social de un único modelo válido.

A esas corrientes ideológicas debería quedarles claro que los derechos largamente luchados y difícilmente conquistados no pueden retroceder ante ideología extremistas o ideales románticos del pasado, enmarcadas en narrativas edulcoradas que desconocen la historia. Los derechos no son tendencias culturales reversibles: son garantías democráticas.

Defender los derechos de las mujeres no es una concesión ni un gesto de simpatía: es una obligación ética y jurídica en cualquier democracia que se pretenda coherente

Politólogo.-Sociólogo. «El IV Comunero»- Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos.- Centro de Estudios Ateneos

8 de Marzo Día Internacional de la Mujer

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 6 de Marzo de 2025

Desde la Liga Española Pro Derechos Humanos exhortamos a todas las mujeres, amas de casa, trabajadoras, profesionales, campesinas, obreras, estudiantes, indígenas, afro descendientes, solteras y casadas, a conmemorar el histórico día de la mujer, sin imposiciones ideológicas ni dogmatismos

Hacemos un llamamiento activo a todas las organizaciones de mujeres, para unir esfuerzos y hacer más efectivas las diversas formas de lucha pacífica para obtener mediante la participación activa, la derrota definitiva de las políticas excluyentes y discriminatorias de los diferentes sistemas políticos que, en la mayoría de las ocasiones, imponen patrones culturales en donde el ser mujer en un mundo patriarcal, continúa siendo un gran obstáculo para el desarrollo personal y profesional.

 Frente a estas dificultades, reconocemos una oportunidad que motiva a la unión de género y que fortalece a las organizaciones de mujeres constituidas actualmente, para que se pueda contar efectivamente con una igualdad de derechos en todos los ámbitos de la sociedad.

Para eso, debemos unificar esfuerzos año tras año, al conmemorar el Día Internacional de la Mujer, con el objeto de organizar actos de diversa índole, colmados de homenajes hacia el rol que desempeñan todas las mujeres en la sociedad, recordando, sobre todo, aquellas promesas incumplidas del pasado, que tienden a morir en el olvido, en donde predominan sistemas de injusticia desigualdad e inseguridad.

A lo largo de los siglos las mujeres han luchado intensamente, desde diferentes sectores, por la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. El Día Internacional de la Mujer es recordar esa lucha tantas veces ignorada y no abandonar la perseverancia de conseguir la igualdad entre todos los seres humanos.

Al rendir un homenaje a la mujer este 8 de marzo de 2025, resulta fundamental recordar el motivo de esta celebración, puesto que, si bien el origen de esta fecha es la lucha de las mujeres por reivindicar sus derechos fundamentales, es ineludible generar un cambio cultural en la sociedad donde el respeto y la convivencia sean efectivas.

Hechos históricos demuestran que el proceso de lucha incansable por parte de las mujeres en el mundo por la reivindicación de sus derechos. En 1908 cuando más de 40,000 costureras industriales se declararon en huelga, por la demanda de mejoras salariales, reducción de la jornada laboral, abolición del trabajo infantil y derecho a sindicalizarse, los dueños de la fábrica Cotton Textiles Factory en la ciudad de Nueva York, encerraron a sus empleadas para que no se unieran a la huelga, y se desató un incendio que provocó la muerte de 129 obreras. En 1909 Nueva York fue de nuevo testigo de la protesta de 15,000 mujeres trabajadoras, bajo el lema Pan y Rosas en el que el “Pan” simboliza la seguridad económica y las “Rosas” la calidad de vida. Posteriormente, las mujeres extendieron sus protestas hacia el derecho al voto y hacía el fin de la esclavitud infantil.

El Día Internacional de la Mujer fue propuesto en 1910 por la Alemana Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, durante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca, destacando el carácter proletario y popular de esta celebración. En 1975 las Naciones Unidas establecieron. el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

Este día supone reconocer y valorar el decidido aporte de todas las mujeres del mundo a la construcción de la sociedad. Es justo valorar su inmensa ternura, creatividad, capacidad de trabajo, inteligencia y contribución al logro de las grandes transformaciones sociales de la historia de la humanidad. Las sociedades de hoy no podrían existir sin sus significativos aportes técnicos, científicos, y de fortalecimiento a la economía.

No podemos en este día dejar de recordar la labor que realizan las mujeres saharauis, las palestinas y las ucranianas en estos momentos tan dificultosos que están atravesando sus respetivos Países.

Fco. José Alonso Rodríguez, Politólogo, Sociologo – Pte. de la Liga Española Pro-Derechos Humanos

5 claves para entender el conflicto en Afganistán

El pánico y la agitación se apoderan de Afganistán después de que los insurgentes talibanes capturaron la ciudad capital de Kabul y al aparecer, el estado.

La caída de Afganistán se produjo apenas tres meses después de que Estados Unidos comenzara a retirar sus tropas del país luego de una guerra de 20 años que mató a 2.448 miembros del servicio estadounidense, 3.846 contratistas militares estadounidenses y unos 66.000 militares y policías afganos.

Para los afganos y los observadores internacionales de cierta edad, la historia se repite en Afganistán.

Los talibanes – que significa ‘los estudiantes’ en pastún – tomaron el control de Afganistán en 1996 después de capturar Kabul en la guerra civil afgana. Establecieron un gobierno basado en su interpretación extrema de la ley islámica Sharia y gobernaron durante cinco años. El régimen talibán fue derrocado en 2001 por la invasión de Afganistán liderada por Estados Unidos.

Six armed men in head coverings with beards stand by a road with mountains in background.
Unos guerrilleros talibanes, Afganistán, 1995. Robert Nickelsberg/Getty Images

Aquí, los expertos de Afganistán ofrecen información sobre los talibanes – entonces y ahora – y explican el papel de Estados Unidos en el colapso de Afganistán.

1. El régimen de los talibanes

¿Han cambiado los talibanes desde 2001?

Esa es la pregunta que Sher Jan Ahmadzai, director del Centro de Estudios de Afganistán de la Universidad de Nebraska, Omaha, se propuso responder en su artículo de julio de 2021 sobre los talibanes.

Ahmadzai explicó que, “Durante el gobierno de cinco años de los talibanes, a las mujeres se les prohibió trabajar, asistir a la escuela o salir de casa sin un pariente masculino. Los hombres tenían que dejarse crecer la barba y llevar gorra o turbante”.

Cualquiera que no cumpla con este código puede ser azotado, golpeado o humillado.

A street hairdresser in Kabul cuts a man's beard.Un hombre se corta la barba en Kabul, noviembre 2001, después de la salida de los talibanes. Alexander Nemenov/AFP via Getty Images

La retórica de los talibanes se ha moderado desde 2001, escribió Ahmadzai, pero sus creencias extremistas no han cambiado.

“Toda la evidencia sugiere que los talibanes todavía creen en la restauración de su antiguo sistema de emirato, en el que un líder religioso no elegido, o emir, era el máximo responsable de la toma de decisiones”, dada la autoridad de Dios.

Ahmadzai escribió que en las zonas de Afganistán controladas por los talibanes ya los talibanes han “pedido a las familias que casen a una niña por familia con sus combatientes; dijo que las mujeres no deberían salir de casa sin un pariente varón; y ordenó a los hombres que rezaran en las mezquitas y se dejaran crecer la barba”.

Un hombre se corta la barba en Kabul, noviembre 2001, después de la salida de los talibanes. Alexander Nemenov/AFP via Getty Images

2. Mujeres bajo un gobierno ‘fundamentalista’

Es posible que las mujeres afganas sean las que más teman de la victoria de los talibanes.

Los académicos Homa Hoodfar y Mona Tajali entrevistaron a 15 mujeres activistas, líderes comunitarias y políticas afganas durante el año pasado. Pocos sintieron que los talibanes creían en la igualdad de género.

“La reforma de los talibanes no es realmente posible. Su ideología central es fundamentalista, particularmente hacia las mujeres”, dijo a Hoodfar y Tajali una activista por los derechos de las mujeres de 40 años de Kabul.

En reuniones internacionales y en las redes sociales, los líderes talibanes solo sugieren que las mujeres tienen derechos “según el Islam”.

Un maestro de escuela del norte de Afganistán dijo a los investigadores: “Al principio, cuando vimos las entrevistas de los talibanes en la televisión, esperábamos la paz, como si los talibanes hubieran cambiado. Pero cuando vi a los talibanes de cerca, no cambiaron en absoluto”.

Mujeres en Kabul en 1996, durante la guerra civil. Roger Lemoyne/Liaison/Getty Images

3. Una ‘tragedia moral’

Estados Unidos no puede eludir la responsabilidad moral por los abusos de los derechos humanos y la violencia que los afganos probablemente enfrentarán bajo el gobierno de los talibanes, según el filósofo de la Universidad de Washington Michael Blake.

“Esto debería preocupar a los políticos que defienden la retirada ya los votantes que dieron poder a esos políticos”, dice.

Blake, que califica el colapso de Afganistán de “moralmente trágico”, dice que Estados Unidos puede tener la obligación de brindar refugio a los afganos que corren riesgos particulares porque fueron parte del esfuerzo de guerra de Estados Unidos. Eso incluye a los traductores afganos, que han sido blanco de los talibanes por su trabajo con el ejército estadounidense.

La administración Biden en julio de 2021 autorizó una expansión “urgente” de 100 millones de dólares del programa de visas especiales que podría sacar de Afganistán a 20.000 afganos afiliados al esfuerzo de guerra de Estados Unidos y reasentarlos en el extranjero.

Pero ahora es difícil, si no imposible, que esas personas huyan de un país bajo el dominio de los talibanes. Y los traductores están lejos de ser los únicos afganos que corren el riesgo de sufrir represalias por parte de los talibanes.

Crowds of Afghans trying to take money out of the bank in Kabul.
Ciudadanos hacen fila en los cajeros automáticos para retirar sus ahorros, Kabul, 15 de agosto de 2021. AP Photo/Rahmat Gul

4. Amenaza terrorista mundial

La victoria de los talibanes en Afganistán también es una victoria para la organización terrorista al-Qaida, según Greg Barton, profesor de política islámica global en la Universidad Deakin en Australia.

“Afganistán fue el lugar de nacimiento de al-Qaida en 1988. El grupo dio lugar a redes terroristas en todo el mundo, incluida … al-Qaida en Irak, que se transformó en el ISIS”, escribe Barton.

Estados Unidos invadió originalmente Afganistán para perseguir y destruir a Al Qaeda después de que el grupo atacara el World Trade Center y el Pentágono el 11 de septiembre de 2001. Afganistán se había convertido en un refugio para los terroristas bajo el gobierno de los talibanes.

Con el regreso de los talibanes al poder, las organizaciones terroristas internacionales podrían – antes de lo previsto – comenzar a operar abiertamente fuera del país nuevamente, dijo el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, General Mark Milley, el 15 de agosto de 2021.

5. ¿Podrían las fuerzas estadounidenses regresar a Afganistán?

Cuando el expresidente Donald Trump hizo un trato con los talibanes para poner fin a la guerra de Estados Unidos en Aghanistán, accediendo a una antigua demanda de los talibanes, las encuestas de opinión pública indicaron un apoyo generalizado a la decisión.

Eso le dio al presidente Joe Biden licencia para seguir adelante con la decisión de Trump, dice Thomas Alan Schwartz, profesor de historia en la Universidad de Vanderbilt.

Pero una “rápida toma del país por parte de los talibanes, con la subsecuente persecución de mujeres y opositores domésticos del régimen, bien puede producir una reacción violenta entre millones de estadounidenses”, escribió Schwartz el 13 de agosto de 2021.

Schwarz señala que “la brutalidad de las ejecuciones de ISIS llevó a las fuerzas estadounidenses de regreso a Irak” después de que el presidente George W. Bush declarara la victoria allí. De manera similar, la “represión y carnicería involucradas en un triunfo de los talibanes” podría hacer que Biden reconsidere una retirada total de Estados Unidos de Afganistán que “arrojaría una sombra profunda y dañina sobre toda la presidencia de Biden”.

Este artículo fue traducido por El Financiero.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés

Fuente del artículo: https://theconversation.com/5-claves-para-entender-el-conflicto-en-afganistan-166388

Ver y descargar todo el articulo en PDF AQUÍ