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Una deuda de honor: La gesta silenciada del Comandante Luis Báguena y sus guardias civiles en Guinea Ecuatorial

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 15 de Junio de 2026.

La historia de España está jalonada de episodios donde el cumplimiento del deber roza lo heroico, pero pocos han sido tan injustamente sepultados bajo el manto del olvido institucional como la evacuación de Guinea Ecuatorial entre febrero y abril de 1969. En aquellos meses de zozobra, tras una independencia que derivó de inmediato en la tiranía de Francisco Macías, un puñado de guardias civiles, bajo el mando templado y estratega del comandante Luis Báguena Salvador, logró una de las operaciones de rescate más exitosas y dramáticas del siglo XX: salvar la vida de más de 7000 compatriotas diseminados por la selva africana.

Hoy, casi seis décadas después, la Dirección General de la Guardia Civil y el Gobierno de España mantienen una flagrante deuda histórica con aquellos hombres. Su sacrificio, que puso en grave peligro sus propias vidas y haciendas, fue despachado en su momento como «materia reservada» por las autoridades franquistas y, posteriormente, ignorado por los sucesivos gobiernos democráticos. Es hora de levantar el secreto y hacer justicia a los últimos de Guinea

La propaganda de la época vendió la independencia de Guinea Ecuatorial, proclamada el 12 de octubre de 1968, como un proceso modélico y pacífico. La realidad en el terreno no tardó en tornarse dantesca. La victoria electoral de Francisco Macías —un líder de indiscutible inestabilidad psíquica y exacerbado discurso antiespañol— desató las fuerzas del caos. Alentadas por el nuevo régimen, las llamadas Juventudes en Marcha con Macías iniciaron una campaña de terror, violencia y arbitrariedad contra la población española y los opositores locales.

El país se colapsó económicamente en cuestión de semanas. Los cerca de diez mil residentes españoles, que sostenían el tejido productivo, las plantaciones de cacao y el comercio, se vieron atrapados en un clima preñado de amenazas de muerte, saqueos institucionales y detenciones ilegales. Con el recuerdo aún fresco y sangriento de las matanzas de europeos en el Congo a principios de la década, el temor a un exterminio indiscriminado en el territorio continental de Río Muni y en la isla de Fernando Poo (hoy Bioko) se convirtió en una certeza matemática.

En medio de este polvorín, España mantenía desplegado un batallón de la Guardia Civil. Al frente de estas fuerzas se encontraba el comandante Luis Báguena Salvador, una figura providencial para el destino de miles de personas. Nacido en la propia Guinea, Báguena no era un oficial foráneo ejecutando órdenes burocráticas; conocía íntimamente la psicología de los líderes guineanos, dominaba el idioma fang y poseía un prestigio respetado incluso por las milicias gubernamentales.

Cuando Madrid asumió la inevitable necesidad de evacuar a toda la población civil ante la deriva enajenada de Macías, la responsabilidad de ejecutar el repliegue recayó sobre los hombros de la Guardia Civil. La dificultad de la misión era extrema: en Río Muni, las familias españolas no estaban agrupadas, sino diseminadas en pequeñas factorías, misiones y plantaciones agrícolas aisladas en el corazón de una selva densa, comunicada por pistas impracticables y jalonada por controles militares hostiles comandados por el coronel Tray, un antiguo combatiente de la Guerra Civil española sediento de poder.

La orden de Báguena fue clara, firme y ejecutada con una disciplina espartana: vaciar el interior del país, escoltar a los civiles hacia los puertos de Bata y Santa Isabel (Malabo) y repeler las provocaciones sin desatar un conflicto abierto que sirviera de excusa para una matanza generalizada.

Los guardias civiles, sabiendo que sus propios hogares y bienes en Guinea quedaban expuestos al pillaje inmediato, priorizaron la vida de los colonos. Se adentraron en las plantaciones, organizaron convoyes improvisados y lidiaron, en un juego de alta tensión diplomática y militar, con las milicias de Macías que apuntaban con sus armas a las columnas de refugiados. Los agentes pusieron en juego sus vidas en cada puente, en cada puesto de control, actuando como escudos humanos para que los civiles pudieran embarcar en las naves de la Armada Española enviadas al rescate.

El éxito de la operación raya en el milagro logístico y militar. En una movilización sin precedentes de más de 7000 personas en condiciones extremas de hostilidad, solo se tuvo que lamentar la muerte de un ciudadano español, tiroteado en una balsa en el río Benito. La pericia de Báguena y la templanza de sus hombres evitaron un baño de sangre que parecía inevitable

El castigo a tanta entrega fue el silencio. Para el gobierno español de finales de los sesenta, admitir el desastre absoluto en el que había derivado la descolonización significaba reconocer un fracaso geopolítico clamoroso. Por ello, mediante un decreto fulminante, los sucesos de Guinea fueron declarados materia reservada.

Los héroes regresaron a la metrópoli sin desfiles, sin medallas colectivas de relieve y con la orden estricta de no hablar de lo vivido. Sus haciendas, los ahorros de toda una vida de esfuerzo en el golfo de Guinea, se perdieron para siempre bajo el amparo de las expropiaciones de la dictadura de Macías, sin que el Estado español articulara indemnizaciones justas o un reconocimiento público equivalente al trauma y las pérdidas sufridas.

La llegada de la democracia tampoco reparó esta injusticia. El asunto quedó sepultado en los anaqueles polvorientos de la historia oficial. Salvo contados testimonios bibliográficos de los propios protagonistas en los años ochenta, y recientes esfuerzos documentales y literarios que han intentado tímidamente cubrir esta laguna, la gesta del comandante Báguena sigue siendo una gran desconocida para el gran público español.

La lealtad no puede ser pagada con el olvido. La Dirección General de la Guardia Civil tiene el deber moral de rescatar del anonimato la hoja de servicios de aquellos hombres que mantuvieron el honor del uniforme en las condiciones más ingratas y peligrosas que se recuerdan en la historia colonial de España. No se trata meramente de un ejercicio de nostalgia, sino de un acto de estricta justicia histórica y democrática.

El Gobierno de España, como continuador institucional del Estado, debe una disculpa y un homenaje público a los guardias civiles y a los miles de españoles que lo perdieron todo en Guinea Ecuatorial. Negar el reconocimiento a quienes salvaron 7000 vidas a costa de su propia seguridad es una cobardía política que violenta los valores de gratitud y honor de la nación. Los últimos de Guinea no fueron solo testigos de un naufragio colonial; fueron los salvavidas de miles de compatriotas, guiados por el temple insustituible de un comandante llamado Luis Báguena Salvador. Su deuda sigue pendiente.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Federación Internacional Pro Derechos Humanos-España. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD.HH.

Dos Presidencias Ateneistas Contrapuestas

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 23 de Marzo de 2025.

En abril de 1974 bajo la presidencia de la profesora y escritora Carmen Llorca Villaplana primera mujer en presidir el Ateneo de Madrid y hasta el momento la única, tuvo lugar una conferencia y presentación del libro “El varón polígamo” de la escritora, médico y socióloga, la germano-argentina Esther Vilar.

Recuerdo muy bien este acto al que asistí con mucho interés, yo no era todavía Socio del Ateneo, pero si asiduo de su Biblioteca, pues era costumbre de hacerse socio del Ateneo para poder usar la Biblioteca para preparar Oposiciones, Doctorados o investigación, cosa que hoy se hacen Socios del Ateneo para otros fines ajenos a los principios para los que se creó el Ateneo.  La presencia en el Ateneo de Madrid de Esther Vilar atrajo a mucha Prensa y repercusión en todos los medios, pues días antes había participado en el programa de TVE de José Maria Íñigo “Directísimo”.

“El varón polígamo” era la última obra de la autora germano-argentina y se había convertido en un auténtico bestseller en España, en el número uno de los libros más vendidos. Sus teorías tenían un enorme impacto social y el acto, sería un motivo más del aperturismo que estaba llevando Carmen Llorca para que el Ateneo que había estado secuestrado por la Dictadura, fuera un revulsivo para que volviera al espíritu abierto y liberal de sus Fundadores.

Esther Vilar en “El varón domado” que fue un bestseller en 1971 decía cosas de este calibre: “la mujer doma al hombre para hacerle un esclavo sumiso, y luego lo lanza a la vida hostil para que gane dinero. Como contraprestación pone la vagina a su disposición a inérvalos regulares”. O “Las mujeres explotan a los hombres. Y, sin embargo, los varones son robustos, inteligentes, imaginativos, mientras que las mujeres son débiles, tontas y carecen de fantasía. ¿Cómo es que, a pesar de ello, son las mujeres las que explotan a los hombres, y no a la inversa? ¿Será, tan vez, que el mundo está gobernado no por la capacidad, sino por los seres que no sirven más que para dormir, o sea, por las mujeres?”.

Evidentemente, el libro generó un amplio revuelo y puso a las feministas en su contra señalándola como opositora a la emancipación femenina por esa tesis de que las mujeres dominan a los hombres siguiendo un padrón: “Sexo a cambio de manutención”.

En Alemania, muchos aún recuerdan su legendario enfrentamiento con la más famosa de las feministas alemanas, Alice Schwanzer, en un programa de la televisión WDR en 1975. La revista alemana “Spiegel” escribió entonces “Nunca dos personas se enfrentaron en la TV alemana de una forma tan viva, sino feroz, tan personal y llena de odio”.

Esther Vilar, nunca se ha reconocido como antifeminista:” Quien critica a las mujeres, hace algo por ellas” “Defiendo al hombre al tiempo que me burlo de él. Porque demuestra siempre que es cobarde, que se deja humillar, y mantiene una acometividad que le hunde. Mi feminismo es incomprendido, pero sólo muestro una de las muchas caras de la verdad” Son algunas de sus manifestaciones provocadoras pronunciadas en 1981.

“El varón domado” contiene muchas reflexiones de las que podemos seleccionar algunas: “A diferencia de la mujer, el varón es hermoso, porque, a diferencia de la mujer, es un ser espiritual. Eso significa que el hombre tiene curiosidad (quiere saber cómo es el mundo que le rodea, y cómo funciona). La mujer no se interesa en principio más que por cosas que puede aprovechar directa y útilmente para sí misma”.

 Esther Vilar, después de unos años, reconoció que no habría publicado el libro de saber su repercusión “Yo pensé que tenía que escribir un libro así y que las personas iban a responder porque explicaba todo de manera lógica. Sucedió al revés, unos pocos se acercaron, pero la mayoría se puso a favor del movimiento feminista militante”. Llegó hasta el extremo que tuvo que abandonar Alemania ya que fue agredida por militantes feministas, junto a su hijo tuvo que trasladarse a vivir a Suiza, Italia, Francia, España, Irlanda o Reino Unido entre otros países, y se dedicó a escribir piezas teatrales, aunque nunca permitió que se llevaran al cine su trilogía formada por el “El varón domado” (1971, “El varón polígamo” (1974) y “Modelo para un nuevo machismo” (1977).

He querido mostrar estos recuerdos personales del Ateneo de hace 50 años para poder comparar la calidad de una presidenta como Carmen Llorca, gran Presidenta, culta, paciente, cercana, buena persona, honesta, tolerante,dialogante, con una gran educación y cultura, que realizó un gran trabajo en el Ateneo de Madrid en unos momentos difíciles que ella los hacía fáciles. Carmen Llorca era una persona de profundas raíces cristianas y de derechas, que fue Diputada al Congreso por Alianza Popular:

Que diferencia con el actual presidente Luis Arroyo, para el que no hay ningún acto donde no haga resaltar su perfil ideológico, socialista de los que algún periodista ha denominado “falsos progresistas de caviar”. Una persona violenta, un narcisista patológico que va en aumento, con una ausencia absoluta de principios y moralidad. Con colaboradores y correligionarios dispuestos a justificar cualquier desmán con tal de medrar. Está causando un daño irreparable al Ateneo de Madrid, hasta tal punto que, si los socios no salen de la situación de letargo e inacción en la que se encuentran actualmente el Ateneo dejará de existir como tal para convertirse en un Club Privado, que parece ser el objetivo prioritario del nuevo grupo organizado que ahora lo gobierna. Un punto importante que quiero mencionar es que hay que tomar conciencia que no se puede permitir el maltrato psicológico y humillante a que se somete en las Juntas de Socios al anterior Primer Secretario del Ateneo, con el silencio de los demás miembros de la Junta de Gobierno que no abren la boca en las mismas.

La permanencia del cierre de la Cantina desde el 1º de agosto 2024 tiene al Ateneo durante casi 8 meses sin salida de emergencia, con lo cual está violando la Ley y poniendo en peligro la seguridad de los trabajadores de la Docta Casa, de los socios ateneístas y de las visitas que acuden diariamente a la institución. Existe un peligro cierto de que el Ayuntamiento decrete su cierre por motivos de seguridad, además de las violaciones al Reglamento y el incumplimiento de la Ley que pone en riesgo la clasificación del Ateneo de Madrid como Institución de Interés Público y Bien de Interés Cultural.

Politólogo. – Sociólogo. – Socio del Ateneo desde 1980. Presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos y Centro de Estudios Ateneos.

José Bono y el Lobby Pro Marroquí

El Día de Zamora, 05 de Octubre de 2022, Opinión, Francisco José Alonso Rodriguez.

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