Archivo de la etiqueta: Manuel

La Sombra de la Impunidad: «Julito» Martínez y la trama de presuntos Testaferros

por Fco. José Alonso Rodríguez, 27 de Agosto de 2026.

El entramado societario que rodea a Julio Martínez Martínez, conocido popularmente como «Julito», expone una de las operativas más complejas del presunto crimen de cuello blanco en la política española reciente. Natural de Elda (Alicante), la figura de Martínez ha emergido en las investigaciones judiciales como un perfil clave: el intermediario que, tras haber estado vinculado en su día al entorno del expresidente valenciano Eduardo Zaplana, redirigió presuntamente sus servicios de facilitador hacia el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La hipótesis que manejan los investigadores sitúa a Martínez como el presunto testaferro encargado de articular las vías para el cobro y blanqueo de mordidas a cambio de influencias en la administración pública.

Sin embargo, lo que agrava sustancialmente la vertiente moral y penal de este caso es la aparente falta de pudor al involucrar en el engranaje a su propio entorno familiar, especialmente a su hermano Manuel Martínez Martínez.

La investigación liderada por la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional saca a la luz un complejo entramado societario en el que Manuel consta vinculado a cerca de un centenar de empresas activas. La inmensa mayoría de estas entidades carecen de infraestructura comercial real: no disponen de sede física, página web, teléfono de contacto ni actividad mercantil continuada, pero se mantienen dadas de alta legalmente.

La relevancia de esta red opaca cobró dimensiones judiciales tras el controvertido rescate público de la aerolínea Plus Ultra. Según las investigaciones de la UDEF, inmediatamente después del rescate estatal, Julio Martínez asumió el control administrativo de doce sociedades que pertenecían a su hermano Manuel. De esa remesa, al menos nueve empresas instrumentales habrían sido utilizadas de forma directa para presuntamente canalizar pagos e inyecciones de fondos bajo investigación por valor de más de 800.000 euros. La tesis policial apunta a que este traspaso masivo de sociedades no fue casual, sino un movimiento premeditado para crear una cortina de humo societaria capaz de camuflar el rastro del dinero y blindar a los verdaderos beneficiarios de las comisiones.

Frente a la contundencia de las pruebas documentales recopiladas por la policía judicial y las comparecencias ante la Audiencia Nacional, la opinión pública observa con creciente escepticismo e indignación la situación procesal de los implicados. Se cuestiona abiertamente por qué un perfil de estas características no se encuentra bajo medida de prisión preventiva, planteando la sospecha de si Martínez podría haber cerrado ya un pacto de colaboración con la Fiscalía —al estilo de figuras mediáticas de otros esquemas de corrupción como Víctor de Aldama— para atenuar responsabilidades a cambio de señalar a las esferas superiores.

El comportamiento procesal de este tipo de entramados responde al patrón habitual de los delitos económicos de guante blanco. Aquellos que operan al amparo de las estructuras del poder confían frecuentemente en domesticar la acción de la Justicia mediante el uso dilatado de recursos, dilaciones indebidas y maniobras técnicas orientadas a forzar la prescripción de los delitos. Es una estrategia basada en agotar los plazos legales para garantizar el archivo de las causas sin entrar en el fondo del asunto.

No existe mayor acto de cobardía ante el sistema judicial que instrumentalizar la influencia o el poder político para cometer ilícitos y, posteriormente, parapetarse tras el paso del tiempo para eludir la acción penal. Pretender que el transcurso de los años borre la gravedad de los hechos es un espejismo impune: intentar silenciar el delito con prescripciones no lo hace desaparecer. La ciudadanía exige una respuesta firme y sin dilaciones por parte de los tribunales para esclarecer hasta las últimas consecuencias la responsabilidad del clan Martínez y el alcance real de sus ramificaciones políticas.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Centro de Estudios Manuel Azaña. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. – Medalla Internacional DD. HH

El Trágico Fin de Manuel Azaña

por Fco. José Alonso Rodríguez, 04 de Noviembre de 2025.

“el último presidente de la República española, y por qué fue enterrado con una bandera de México”

El 3 de noviembre de 1940 falleció en el exilio en Francia (Montauban) Don Manuel Azaña, político y escritos, presidente del Consejo de Ministros y presidente de la Segunda Republica.
En enero de 1939, cuando empezó a hacerse aún más evidente la derrota de la Republica en la Guerra Civil, Azaña dimitió como presidente de la República española (en carta de renuncia al presidente de las Cortes, Diego Martinez Barrios, en febrero de 1939) e inició un viaje que le conduciría hasta Francia y el exilio.


El comienzo de la Segunda Guerra Mundial, con la invasión alemana de Polonia a comienzos de septiembre de 1939 y la posterior invasión alemana de Francia, en junio de 1940, puso de manifiesto que su exilio no resultaba parecía demasiado seguro, soportando el acoso de las nuevas autoridades españolas, ansiosas de conseguir su extradición.
Manuel Azaña se encontraba enfermo y agotado y solo llegar a Francia sufrió un grave infarto celebrar que le afectó al habla y le provocó parálisis facial. Un mes después, parecía sin embargo estar bastante recuperado. Con todo, a finales de octubre sufrió una nueva recaída de la que no se podría recuperar. Sus sus restos fueron depositados en el cementerio de Montauban (Francia).


El mariscal Pétain prohibió que se le enterrara con honores de jefe de Estado: solo accedió a que fuera cubierto su féretro con la bandera española, a condición de que fuera la bicolor rojigualda tradicional y de ninguna manera la bandera republicana tricolor. El embajador de México decidió entonces que fuera enterrado cubierto con la bandera mexicana, Según explica en sus memorias, le dijo al perfecto francés.
“Lo cubrirá con orgullo la bandera de México. Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza, y para ustedes, una dolorosa lección.


En torno a las 11 de la mañana del 5 de noviembre de 1940, un cortejo fúnebre con cientos de refugiados republicanos españoles recorrió las calles de la pequeña ciudad francesa de Montauban.
Al frente, los principales miembros de la legación diplomática mexicana ante el régimen colaboracionista de Vichy, como se llama informalmente al régimen político instaurado por el mariscal Philippe Pétain simpatizante del nazismo.
Bajo la atenta mirada de las fuerzas de seguridad, el féretro de Manuel Azaña, último presidente de la II República española, llegó al cementerio en el cual sus restos reposan desde 1940. Lo cubría una bandera de México.


El exmandatario había fallecido dos días antes en el modesto Hôtel du Midi, donde, muy debilitado y perseguido por agentes franquistas y la Gestapo, había pasado sus últimas semanas con vida.
Desde aquí quiero agradecer al Gobierno Mexicano de entonces que sufrago toda la estancia de Don Manuel Azaña y familia en su corto exilio en Francia y su mujer Dolores Rivas Cherif y familiares partieron para su exilio mexicano.


La sepultura de Don Manuel Azaña es propiedad de la familia Rivas Cherif y no han aceptado nunca que sus restos regresen a España.

Francisco José Alonso Rodríguez. – Politólogo. – Sociólogo. Pte de la Liga Española Pro-Derechos Humanos, del Centro de Estudios Ateneos y del Centro de Estudios Manuel Azaña.