Ramón Pérez de Ayala: cuando el Delito se viste de Gala

por Fco. José Alonso Rodríguez, 09 de Agosto de 2026.

Hay frases que desafían el paso del tiempo y conservan una lucidez punzante, capaces de explicar el presente con la precisión de un bisturí. Una de las más célebres del escritor, periodista y ensayista asturiano Ramón Pérez de Ayala sintetiza con amarga ironía una constante de la condición humana y de las estructuras de poder: «Cuando la estafa es enorme, ya toma un nombre decente». Más de medio siglo después del fallecimiento del autor ovetense, esta reflexión no solo rehúsa envejecer, sino que cobra un vigor renovado en el debate público contemporáneo.

Nacido en Oviedo en 1880 y encuadrado en la brillante Generación del 14, Pérez de Ayala destacó por una obra caracterizada por el sentido crítico, el análisis psicológico y un manejo impecable de la ironía. A través de novelas fundamentales como Belarmino y Apolonio, Tigre Juan o A.M.D.G., el escritor nunca se limitó a la mera narración; su propósito fue siempre cuestionar los dogmas, las apariencias y los vicios sociales de su época. Su vasta cultura y su experiencia como embajador en Londres le otorgaron una visión privilegiada sobre los mecanismos del poder y la moral colectiva.


La premisa vertida en su célebre cita expone un fenómeno recurrente: la doble vara de medir con la que la sociedad evalúa el delito y la falta. Cuando un engaño es modesto o lo comete un ciudadano común, la condena es inmediata, tajante y explícita. Se le aplican etiquetas severas y el castigo social o penal no se hace esperar. Sin embargo, cuando la trampa alcanza dimensiones masivas, involucra sumas astronómicas o surge desde las altas esferas políticas, financieras e institucionales, la percepción se altera drásticamente.


En esos escenarios, el lenguaje sufre un proceso de sofisticación e higienización. Las irregularidades dejan de llamarse «robo» o «fraude» para rebautizarse bajo eufemismos técnicos, reestructuraciones inevitables, vacíos legales o complejos reajustes de mercado. El volumen de lo defraudado y el prestigio de sus responsables les otorgan una pátina de respetabilidad que diluye la gravedad del acto. Lo que en pequeña escala genera indignación, a gran escala se normaliza o se asume como una fatalidad del sistema.


Pérez de Ayala señalaba así la condescendencia y la pasividad de una sociedad que tiende a encogerse de hombros ante la injusticia cuando esta viste de etiqueta y exhibe influencia. La vigencia de su pensamiento nos advierte de que el verdadero peligro para la convivencia y la ética pública no radica únicamente en la falta cometida, sino en la capacidad de las estructuras de poder para institucionalizar el engaño y transformarlo en una convención aceptable. Recordar sus palabras es un ejercicio necesario de higiene mental para no dar por decente aquello que, por grande que sea, no deja de ser una estafa. (delito)


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD.HH.

Ignacio Moratinos Delgado «El Empecinado».- Coordinador Liga Española Pro Derechos Humanos en Castilla y León.- Presidente Círculo Cultural Juan Martín «El Empecinado»