Ceuta bajo la tenaza de Rabat

El Distrito, por Fco. José Alonso Rodríguez, 04 de Agosto de 2026

Lo sucedido en la ciudad autónoma de Ceuta no puede explicarse bajo el cómodo matiz de una «crisis migratoria fortuita» ni como el mero colapso de una frontera maltrecha. La irrupción multitudinaria a través de los espigones fronterizos constituyó una auténtica operación de guerra híbrida.

Diseñada en los despachos de mayor poder de Marruecos, orquestada directamente por el Palacio Real y ejecutada por el círculo de máxima confianza del monarca alauí, la maniobra buscó dinamitar la soberanía española en el norte de África para enviar un mensaje diáfano a Madrid: España está sujeta a los dictados, tiempos e intereses de Rabat.

El uso de miles de personas como ariete geopolítico refleja la frialdad con la que Rabat instrumentaliza el factor humano. Al levantar pasivamente la vigilancia fronteriza y alimentar falsas promesas entre su propia población para incentivar el cruce masivo, la cúpula marroquí buscó asfixiar a las instituciones españolas, forzando un chantaje directo ante los ojos de la Unión Europea.

La pasividad o la tibieza diplomática ante un desafío de este calibre no solo socava la dignidad de un Estado soberano, sino que invita a futuras agresiones de mayor calado. España no puede permitir que este acto de coerción transcurra sin una respuesta formal, contundente y con consecuencias diplomáticas duraderas.

Mientras la diplomacia oficial titubea en despachos alejados, la realidad en las calles ceutíes muestra la vertiente más cruda y peligrosa de esta estrategia deliberada. La presencia del Ejército de Tierra —con unidades de la Legión y Regulares al frente— ha resultado determinante para evitar el colapso definitivo de la ciudad, aunque el escenario sobre el terreno dista mucho de estar controlado.

Entre batidas constantes por montes, barrancos y playas de las afueras, los militares patrullan zonas neurálgicas como El Príncipe o la barriada Juan Carlos I, buscando identificar y reconducir a la frontera a miles de personas que vagan sin rumbo o se ocultan tras el colapso total del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Aunque el Ejecutivo autonómico cifra cerca de 5.000 los que aún permanecen de forma ilegal, estimaciones de mandos sobre el terreno sugieren que el volumen de entradas inicial superó con creces los datos oficiales, alcanzando cifras astronómicas para una ciudad con poco más de 80.000 habitantes.

«El que vino engañado el pasado jueves, el que vio el panorama y entendió lo que pasaba, ya se ha vuelto», relata un legionario que participa en los dispositivos de interceptación. «Aquí han quedado los perfiles más peligrosos. Entre los subsaharianos que se hacinan en playas como El Trampolín se han camuflado magrebíes que venían directamente de cumplir condena o de prisiones de su país».

El testimonio militar cobra especial gravedad al constatarse la incautación de al menos tres armas de fuego durante las batidas. Las tropas advierten de la presencia de individuos que han roto cercos policiales a la carrera y que presentan señales físicas o marcas coincidentes con antiguos reclusos.

La amenaza de saqueos e incidentes violentos ha obligado a desplegar efectivos armados a las puertas de grandes supermercados y cajeros automáticos, cuyos cierres de seguridad reflejan el clima de tensión contenidos que se respira fuera del centro urbano.

La entrega del estamento militar contrasta drásticamente con la precariedad con la que están afrontando este despliegue de emergencia. Soldados que han tenido que interrumpir bruscamente sus descansos para acudir al rescate de Ceuta denuncian jornadas extenuantes, durmiendo apenas una o dos horas en el interior de los propios camiones de transporte y alimentándose a base de raciones mínimas compuestas únicamente por bollos de pan y latas de atún. Una logística deficiente que subraya la improvisación institucional frente a una amenaza meticulosamente planificada al otro lado de la valla.

La crisis de Ceuta demuestra que la vulnerabilidad de España no radica en la capacidad operativa de sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ni de sus Fuerzas Armadas, sino en la falta de determinación política para señalar la autoría intelectual del conflicto. La apertura de las fronteras no fue un descontrol fortuito, sino una orden política directa gestada en el Palacio marroquí para tensar la cuerda estratégica con Madrid.

Si la respuesta española se limita a gestionar las devoluciones de manera tibia mientras sus militares custodian supermercados y peinan montes en condiciones deplorables, el mensaje enviado a Rabat será de debilidad. España está obligada a desplegar un contraataque diplomático y geopolítico firme que deje claro que el respeto a las fronteras y a las ciudades autónomas no es un objeto de negociación ni un tablero de chantaje al servicio de los intereses marroquíes.

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Medalla Internacional DD.HH.

El Congreso de EE.UU. respalda la tesis de Marruecos sobre Ceuta y Melilla

El Día de Zamora, por Fco. José Alonso Rodríguez, 03 de Agosto de 2026.

En un movimiento de profundas implicaciones para la diplomacia europea y transatlántica, la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha emitido un informe presupuestario que rompe abiertamente con el consenso histórico sobre la soberanía española en el Norte de África. El documento oficial señala de forma explícita que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se encuentran situadas en «territorio marroquí», avalando simultáneamente la intervención del secretario de Estado para facilitar un diálogo bilateral entre Madrid y Rabat orientado a redefinir su estatus territorial.

Esta postura, adoptada formalmente por primera vez por el poder legislativo estadounidense, ha quedado integrada dentro de la ley de gastos de Seguridad Nacional, del Departamento de Estado y programas conexos para el ejercicio fiscal 2027. La legislación fue aprobada por una ajustada mayoría de 217 votos frente a 209, contando con el respaldo prácticamente unánime del Partido Republicano. La iniciativa legislativa ha sido impulsada de manera determinante por el congresista floridano Mario Díaz-Balart, (de ascendencia cubana) figura influyente y estrecho aliado político de altos cargos de la administración estadounidense.

El informe no solo respalda el discurso territorial de Rabat sobre las dos plazas españolas, sino que además garantiza una asignación financiera directa, destinada a la seguridad e integración militar de Marruecos. Paralelamente, analistas de influyentes centros de pensamiento conservadores norteamericanos han sugerido abiertamente la necesidad de calificar a las ciudades españolas como «territorios ocupados», proponiendo utilizar a la diplomacia alauita como contrapeso estratégico frente a una España a la que califican de socio impredecible.

«Las ciudades administradas por España están situadas en territorio marroquí. Se respaldan los esfuerzos diplomáticos para facilitar una negociación entre Rabat y Madrid sobre su futuro estatus. 

Esta postura del Congreso no resulta aislada, sino que se alinea estrechamente con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump y su retórica revisionista en política exterior. En intervenciones públicas previas, el mandatario estadounidense ha aludido repetidamente al «Desastre del 98» y a la pérdida de las antiguas colonias españolas de ultramar —Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam— como antecedentes históricos, vinculándolos a las exigencias actuales de mayor aportación en materia de defensa a los aliados de la OTAN.

El marco doctrinario de la actual Casa Blanca reivindica de manera explícita el legado del presidente William McKinley y el modelo de proyección geopolítica basado en la presión comercial y arancelaria. La diplomacia estadounidense rescata además de forma constante la alianza bilateral suscrita con Marruecos en el Tratado de Paz y Amistad de 1786, el más antiguo en vigor de Washington, para justificar la primacía de su alianza estratégica en el norte de África, aun a costa de lesionar los intereses soberanos de un socio europeo tradicional.

Cronología reciente de concesiones diplomáticas

  • Diciembre 2020: EE.UU. reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental dentro de los Acuerdos de Abraham.
  • Marzo 2022: Giro histórico del Gobierno español considerando el plan de autonomía marroquí como «la base más seria y realista».
  • Octubre 2025: El Consejo de Seguridad de la ONU consagra el plan de autonomía marroquí impulsado por EE.UU.
  • Julio 2026: El Congreso de EE.UU. catalogó formalmente por escrito a Ceuta y Melilla como «territorio marroquí».

La consolidación de las pretensiones territorialistas de Marruecos encuentra su antecedente inmediato en la cuestión del Sáhara Occidental. Tras el giro diplomático efectuado por la Casa Blanca al término del primer mandato de Trump, el Ejecutivo español modificó en 2022 la posición neutral sostenida por España durante casi medio siglo.

Aquella concesión española, efectuada mediante carta al monarca Mohamed VI y sin refrendo previo del Congreso de los Diputados, buscaba aplacar las presiones migratorias y fronterizas en el norte de África. Sin embargo, los hechos recientes evidencian que el cambio de postura no ha neutralizado las ambiciones de Rabat sobre Ceuta y Melilla, sino que ha desplazado la presión diplomática e ideológica hacia las fronteras europeas en el continente africano.

El respaldo explícito del Capitolio norteamericano deja a la política exterior española en una posición de notable fragilidad. Tras episodios de fricción diplomática como la crisis del peñón de Perejil en 2002 o las recientes avalanchas migratorias en Ceuta, Marruecos ha logrado afianzar un relato internacional que cuestiona la integridad territorial española con el aval explícito de la principal potencia bélica y diplomática del mundo.

A medida que se afianzan los vínculos militares, comerciales y geopolíticos entre Washington y Rabat de cara al próximo cuarto de siglo, España enfrenta el reto de reformular su estrategia internacional en un contexto en el que sus fronteras soberanas son objeto de discusión en los centros de decisión norteamericanos.

La postura del Gobierno de España de no convocar unas Elecciones Generales, ante la crisis permanente que nos está llevando desde su llegada a la Presidencia de gobierno Pedro Sancez (sin deslegitimar sus derechos Constituciones. Es un permanente y peligroso daño que esta causando a España).

Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. – Medalla Internacional DD.HH.