La Administración de Justicia, el verdadero problema estructural de España.

por Fco. José Alonso Rodríguez, 05 de Octubre de 2026.

El debate público en España parece monopolizado por la crisis del acceso a la vivienda. Portadas, discursos institucionales y tertulias concentran sus esfuerzos en analizar precios, alquileres e hipotecas. Sin embargo, situar la vivienda como el problema estructural primario del país es errar el diagnóstico. Hay un mal silencioso, profundo y de consecuencias devastadoras para el Estado de derecho, la economía y la convivencia ciudadana: el colapso absoluto de la Administración de Justicia y la consecuente desprotección del derecho a la propiedad privada.

El sistema judicial español no atraviesa una simple racha de sobrecarga; se encuentra sumido en una parálisis sistémica. Las cifras no admiten matices: actualmente existe un atasco de cerca de cinco millones de asuntos pendientes de resolución. Cinco millones de litigios, reclamaciones, causas penales, procesos laborales y pleitos civiles atrapados en un laberinto burocrático que eterniza las resoluciones y convierte la tutela judicial efectiva en un espejismo

La consecuencia inmediata de este colapso es una profunda sensación de frustración e indefensión en la población. Una justicia tardía deja de ser justicia. Cuando un ciudadano debe esperar años para que un tribunal resuelva una indemnización por despido, la custodia de sus hijos o el cobro de una deuda que amenaza la supervivencia de su pequeña empresa, la eficacia de las leyes se desvanece.

El impacto atenaza la economía del país. La incertidumbre jurídica frena inversiones, asfixia a pymes y autónomos que no logran liquidar créditos pendientes y genera una ineficiencia estructural que lastra la competitividad de España.

El atasco no perdona a ningún nivel de la estructura judicial. Especialmente grave es la situación del Tribunal Supremo, la cima de la pirámide jurisdiccional, que acumula cerca de 38.000 asuntos pendientes de resolución judicial. Que la alta magistratura del Estado arrastre semejante volumen de expedientes no solo congela la fijación de doctrina jurisprudencial, sino que denota una incapacidad organizativa que compromete el funcionamiento institucional.

El déficit estructural: una ratio inadmisible frente a Europa: ¿Cómo se ha llegado a este punto? La respuesta radica en que la Administración de Justicia es rotundamente incapaz de absorber el flujo continuo de trabajo porque carece de los medios y del personal indispensable.

El dato más revelador reside en la tasa de jueces por habitante. Mientras que la media en los países de la Unión Europea se sitúa en aproximadamente 18 jueces por cada 100.000 habitantes, España cuenta con una de las ratios más bajas del continente: apenas 6,2 jueces por cada 100.000 habitantes. Croacia: 43 jueces por cada 100.000 habitantes. Eslovenia: 40 jueces por cada 100.000 habitantes. Media europea: 18 jueces por cada 100.000 habitantes. España: 6,2 jueces por cada 100.000 habitantes.

Afrontar un volumen de cinco millones de expedientes con un tercio de la media europea de magistrados es una ecuación matemática imposible. Los jueces y magistrados españoles soportan cargas de trabajo inasumibles, lo

que desemboca en el estancamiento de los expedientes y en retrasos de años para señalar una vista o dictar una sentencia.

Inseguridad jurídica y el problema de la propiedad privada: La ineficiencia del sistema judicial no solo afecta al ámbito civil o comercial, sino que proyecta una imagen externa preocupante. Distintos sectores críticos y análisis en materia de seguridad advierten de que la lentitud procesal y la percepción de impunidad convierten a España en un entorno propicio para la delincuencia. Se ha señalado la existencia de redes organizadas e incluso plataformas en el extranjero donde se difunden pautas y métodos sobre cómo delinquir o aprovechar los vacíos legales del sistema español sin sufrir consecuencias inmediatas.

Uno de los puntos más conflictivos de esta parálisis es el fenómeno de la okupación ilegal. Para diversos juristas y detractores de la gestión actual —evocando posturas firmes en la tradición del análisis fiscal y penalista español, como las expresadas en su momento por figuras como el fiscal Eduardo Fungariño—, la vulneración sistemática de la propiedad privada constituye un delito grave frente al cual los poderes públicos no están ofreciendo la respuesta garantista que exige el marco constitucional.

Desde esta perspectiva, la inacción o la falta de medios no es una mera omisión administrativa, sino una falta de cobertura de los deberes del Estado hacia los ciudadanos. La ausencia de juzgados especializados que permitan resolver los desalojos de forma exprés —en plazos de 24 a 48 horas— y garanticen consecuencias penales y civiles inmediatas para los infractores perpetúa el problema.

A esto se suma la situación de la denominada «inquiokupación», donde propietarios se ven obligados a mantener a inquilinos que dejan de pagar las rentas durante procesos judiciales que pueden dilatarse años. El deterioro de los inmuebles, los destrozos acumulados y la imposibilidad de recuperar las rentas impagadas o exigir responsabilidades efectivas dejan al pequeño propietario en una situación de indefensión y vulnerabilidad económica.

Falta de medios y ataques a la independencia judicial: La responsabilidad directa de este escenario recae sobre la gestión de los poderes públicos. El Gobierno no facilita los recursos materiales, tecnológicos ni personales necesarios para desatascar los juzgados y dotar al sistema de la agilidad que requiere el siglo XXI. La infrapartida presupuestaria histórica destinada a la Justicia ha perpetuado un modelo organizativo obsoleto.

El artículo 24 de la Constitución Española garantiza el derecho de todos los ciudadanos a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales sin que se produzca indefensión y a un proceso público sin dilaciones indebidas. El incumplimiento sistemático de este mandato legal y constitucional resulta inadmisible.

A la escasez de recursos se suma la proliferación de críticas y cuestionamientos vertidos contra el Poder Judicial desde instancias gubernamentales y políticas. En un Estado de derecho maduro, la separación de poderes exige un respeto exquisito entre las distintas instituciones. Descalificar resoluciones o cuestionar públicamente la labor de los jueces erosiona la confianza de la ciudadanía en el sistema democrático.

Una reforma urgente e ineludible: España no puede resignarse a convivir con una Justicia lenta, asfixiada y desatendida. Sin una Justicia rápida, independiente y dotada de recursos, ningún otro derecho está plenamente garantizado, incluido el propio derecho a la propiedad.

Garantizar el cumplimiento del mandato constitucional exige dotar con urgencia a la Administración de Justicia de los medios necesarios, incrementar la plantilla de jueces hasta equipararla con los estándares europeos, crear juzgados de actuación rápida frente a la okupación y cesar en la confrontación política con el estamento judicial. Restablecer la eficacia del sistema judicial es la reforma más urgente e ineludible que el país tiene pendiente.

Francisco José Alonso Rodriguez. -Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. Centro de Estudios Ateneos.

Miguel Chang: una vida entre el Cine, la Arquitectura y la Pintura

El creador que convirtió el arte en un puente entre Oriente y Occidente
Hay artistas cuya trayectoria resulta difícil de encerrar en una sola profesión. Miguel Chang fue uno de ellos. Cineasta, director artístico, arquitecto, diseñador, fotógrafo, pintor, calígrafo y escritor, hizo de la creación un territorio sin fronteras y de su propia vida un extraordinario puente entre China y España.
Conocido también por su nombre chino, Zhang Baoqing, Miguel Chang nació en Nanjing en 1931 y creció en Anqing, en el seno de una familia profundamente vinculada a la cultura. Desde muy joven mostró una especial sensibilidad hacia el dibujo, la pintura y las artes visuales. Su formación y su curiosidad intelectual le llevarían posteriormente a España, país en el que desarrollaría la mayor parte de su carrera y donde terminaría convirtiéndose en una figura singular de la cultura hispano-china.
En 1949 llegó a España como integrante de aquel primer grupo de jóvenes chinos conocido como los «Seis caballeros del río Wanjiang», que viajaron para continuar su formación. Años después estudiaría en la Escuela Oficial de Cine de España, donde se matriculó en 1960 y se graduó en 1965, mientras su formación e intereses relacionados con la arquitectura, la fotografía, el diseño y la pintura ampliaban progresivamente su campo de trabajo.

El cine como espacio de creación

Miguel Chang – Con su cámara de fotos

La faceta que probablemente mejor define su trayectoria fue la dirección artística cinematográfica.
Miguel Chang no se limitaba a decorar un escenario: contribuía a construir el mundo visual en el que se desarrollaba una historia. Decorados, mobiliario, atrezo, ambientación, iluminación, composición y arquitectura formaban para él parte de un mismo lenguaje.
Desde la década de 1960 participó en numerosas producciones internacionales y trabajó junto a cineastas de primera línea, entre ellos Steven Spielberg, David Lynch, Martin Scorsese, Fernando Trueba y Carlos Saura. Las fuentes consultadas documentan más de un centenar de películas y producciones internacionales, aunque algunas publicaciones elevan considerablemente esa cifra.
Su filmografía incluye títulos de enorme repercusión como 55 días en Pekín, La caída del Imperio romano, Dune, Tai-Pan, El imperio del sol, Rojos, El año de las luces y Juana la Loca, además de otras grandes producciones internacionales.
En cada una de ellas, su trabajo contribuía a algo fundamental: hacer que el espectador creyera en el mundo que estaba contemplando. Su conocimiento de la arquitectura, la pintura, la historia y las tradiciones culturales le permitía crear espacios que no eran simples fondos, sino auténticos elementos narrativos.
Su colaboración con Marcela de Juan, figura fundamental en las relaciones culturales entre China y España, fue también decisiva en algunos momentos de su incorporación a grandes producciones cinematográficas.

Arquitectura y diseño: construir espacios con identidad

Miguel Chan – Estudio de Arquitectura

La arquitectura constituyó otra de las grandes vertientes de su personalidad artística.
Para Miguel Chang, un espacio no era únicamente una estructura física. Era también una experiencia, una atmósfera y una forma de comunicación. Esa concepción aparece tanto en sus trabajos cinematográficos como en sus proyectos arquitectónicos y de interiorismo.
Desarrolló proyectos de diseño y arquitectura en distintos lugares, combinando elementos de la tradición oriental con lenguajes occidentales contemporáneos. Su actividad incluyó espacios comerciales, interiores y viviendas, y llegó a dirigir su propio estudio, además de desarrollar su actividad profesional junto a otros diseñadores y arquitectos.
Uno de los episodios destacados de esta trayectoria fue su participación como director técnico de decoración del Pabellón de España en la Feria Mundial de Nueva York de 1964. También colaboró con el arquitecto español Fernando Higueras, entre otros proyectos en el ámbito del diseño y la arquitectura.
En 1994-1995 su trayectoria en el interiorismo fue reconocida por Barons Who’s Who International Edition, que lo distinguió como Relevant Interior Designer.

La pintura, la caligrafía y la mirada del artista.

Chica Del Pueblo – Cuadro de Miguel Chang – 1979

Pero reducir a Miguel Chang al cine o a la arquitectura sería dejar fuera una parte esencial de su personalidad.
La pintura y la caligrafía china estuvieron presentes durante toda su vida. Sus obras pictóricas muestran una sensibilidad en la que confluyen la tradición artística china, el paisaje, la observación de la naturaleza y su experiencia vital en Europa.
Su relación con la caligrafía fue especialmente profunda. Entendía pintura y caligrafía como disciplinas estrechamente relacionadas y utilizaba el pincel como una herramienta para expresar aquello que en ocasiones no podía explicarse mediante palabras.
El monográfico de Intramuros recuerda precisamente esta faceta y recoge testimonios de quienes pudieron visitar su estudio y contemplar sus pinturas, dibujos y trabajos caligráficos.

Su actividad artística no se limitó a producir obra: también quiso transmitir conocimiento. Entre sus publicaciones figura Introducción al arte chino, aparecida en 1994, una obra concebida para acercar al público occidental a la historia y las diferentes manifestaciones del arte chino. El libro aborda ámbitos como la escritura, la arquitectura, el paisajismo, el jade, la cerámica y otras expresiones de una tradición cultural milenaria, incorporando además dibujos explicativos realizados por el propio Miguel Chang. También se citan entre sus trabajos escritos El jardín privado chino y Manejo de la iluminación cinematográfica.
Un hombre entre dos culturas. Quizá el aspecto más singular de Miguel Chang no se encuentre en ninguna de sus profesiones por separado, sino en la manera en que consiguió unirlas.

Su vida transcurrió entre dos grandes universos culturales.

Conservó una profunda conexión con sus raíces chinas al mismo tiempo que desarrolló una intensa trayectoria profesional en España y en el ámbito internacional.
En él convivían Oriente y Occidente, tradición y modernidad, arquitectura y pintura, cine y literatura. Esa mezcla no fue circunstancial: formó parte de su propia manera de entender el mundo. Por ello, distintos autores del monográfico de Intramuros han insistido en definirlo como un artista difícilmente clasificable. Más que elegir una disciplina, Miguel Chang parecía entenderlas todas como diferentes formas de una misma actividad: contar historias a través de las imágenes, los espacios y las formas.

Miguel Chang – foto en el Parque del Oeste

Madrid y el barrio de Retiro: una parte esencial de su historia Madrid ocupó un lugar fundamental en esa trayectoria. Miguel Chang residió durante décadas en el distrito de Retiro, en la calle del Doce de Octubre, 34, convirtiéndose en un vecino estrechamente vinculado a la vida cultural de la zona.En el mismo edificio tiene la Sede La Liga Española Pro Derechos Humanos.
Su relación con Madrid no fue únicamente residencial o profesional. La ciudad formó parte de su universo creativo y de su identidad personal, mientras que desde ella continuó desarrollando esa actividad de intercambio cultural que caracterizó toda su vida.Por ese motivo, el 10 de febrero de 2026, el Pleno de la Junta Municipal de Retiro aprobó la colocación de una placa conmemorativa en el edificio de la calle del Doce de Octubre, 34, donde tuvo su residencia.
El Ayuntamiento de Madrid presentó el homenaje como un reconocimiento a su trayectoria cinematográfica y a su contribución al diálogo cultural entre Oriente y próximamente se instalará una placa conmemorativa en la fachada del Edificio según comunicado del Ayuntamiento de Madrid.


Francisco José Alonso Rodríguez y Arturo C. Casas Alcalde. – Miembros de la Dirección de la Liga Española Pro Derechos Humanos. “Vecinos del Retiro”.

De toros, cabestros y ovejas: el peligro del sectarismo político en España

La política contemporánea a menudo parece regirse por inercias que trascienden el presente, resuenan con ecos del pasado y revelan una preocupante degradación del debate público. A finales de los años sesenta, el intelectual y político Dionisio Ridruejo solía repetir una frase de profunda carga simbólica y crítica: España pasa de un país de toros a un país de cabestros. Aquella lúcida advertencia apuntaba a una mutación social y cívica, una transformación donde el carácter pasional, indomable o crítico —representado metafóricamente por el toro— tendía a ser sustituido por la docilidad gregaria del cabestro, animal manso que encamina al rebaño hacia el corral guiado por intereses ajenos.

En paralelo, en las aulas de la Facultad de Ciencias Políticas, ya se advertía sobre el peligro del «voto ovejuno». Este fenómeno define una dinámica electoral alarmante donde el sufragio deja de ser el resultado de una reflexión individual, madura y razonada sobre el bien común, para convertirse en un acto de estricta pertenencia identitaria. El voto ovejuno opera mediante reflejos condicionados, lealtades ciegas y un sectarismo feroz hacia el discrepante. En este ecosistema, el ciudadano abdica de su capacidad crítica para someterse a las consignas de un grupo, un partido o un líder carismático cuyos intereses particulares o de facción se anteponen sistemáticamente a los intereses de la sociedad en su conjunto.

La democracia bajo asedio: Identidad frente a razón Una democracia saludable se sustenta en la disidencia constructiva, el contraste de ideas y el voto informado. Sin embargo, cuando la política se trivializa, las urnas se transforman en trincheras emocionales. El votante ovejuno no premia la gestión eficaz ni castiga la corrupción; premia la pureza de siglas y el antagonismo. Se vota por inercia, por miedo al adversario magnificado como amenaza existencial, o por el simple calor de pertenecer a una manada ideológica.

Este seguidismo acrítico vacía de contenido real al sistema democrático. Los partidos dejan de rendir cuentas a ciudadanos exigentes y pasan a gestionar clientelas cautivas. El sectarismo político bloquea la búsqueda de consensos transversales y desincentiva la autocrítica, conduciendo a una polarización tóxica que debilita las instituciones y degrada la convivencia civil.

El cinismo de los falsos demócratas Lo más inquietante de este camino es cómo se intenta normalizar y justificar desde ciertos sectores privilegiados. Como bien apuntan algunos observadores críticos ante el discurso de esa autodenominada «progresía de caviar» —aquella que predica desde la comodidad y la desconexión de la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie—, a veces se deslizan proclamas de tintes inquietantes y cainitas. Frases como la de que «la próxima vez ganaremos la guerra» resuenan con una peligrosa ligereza histórica. Es mejor no detenerse demasiado en desentrañar qué pretenden sugerir con semejantes expresiones, pero el mero hecho de que formen parte del imaginario verbal de quienes se autoproclaman adalides del progreso evidencia una preocupante desfachatez democrática y un desprecio absoluto por la concordia reconciliada.

No podemos permitir que España siga avanzando por esta pendiente resbaladiza. Asumir el rol de cabestros guiados por pastores sin escrúpulos o ceder al automatismo del voto ovejuno supone renunciar a nuestra mayoría de edad ciudadana. Urge rescatar el valor de la libertad de criterio, exigir rigor a nuestros representantes y recordar que la democracia no es un concurso de lealtades tribales, sino el ejercicio responsable de la soberanía popular en beneficio de una sociedad libre, plural y justa.

Fomentemos una sociedad con más pensamiento crítico que la polarización identitaria en las urnas. No olvidemos nuestra Historia, pues podemos correr el peligro de repetirla.

Francisco José Alonso Rodríguez. -Politólogo. – Sociólogo. – Presidente Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”.

Zamora (1900-2026): La Sangría Demográfica y la Fuga del Capital Local

Por Francisco José Alonso Rodríguez, 01 de Octubre de 2026

La provincia de Zamora se ha convertido en uno de los referentes más dolorosos de la denominada «España vaciada». Lo que comenzó a principios del siglo XX como una paulatina migración rural hacia grandes áreas urbanas e industriales ha derivado, bien entrada la tercera década del siglo XXI, en una crisis estructural. En ella convergen la despoblación, la desertificación del comercio tradicional y una silenciosa pero devastadora descapitalización económica.
A comienzos del siglo XX, Zamora contaba con una estructura rural viva, sustentada en la agricultura y la ganadería. En 1920, la provincia superaba los 266.000 habitantes. Tras unas décadas de relativo equilibrio gracias a la alta natalidad, entre 1960 y 1980 se desató el gran éxodo rural hacia Madrid, Cataluña, el País Vasco y el centro de Europa. La juventud abandonó los pueblos y se rompió el relevo generacional.
En el periodo comprendido entre los años 2000 y 2026, la sangría se ha consolidado. Con una población que ha caído por debajo de los 165.000 habitantes, Zamora afronta una estructura demográfica caracterizada por el envejecimiento preocupante y un saldo vegetativo persistentemente negativo.
La pérdida de vecinos implica directamente una contracción del mercado interno: a menos habitantes, menor demanda. Sin embargo, la crisis del comercio zamorano no responde únicamente a la falta de consumidores, sino a una transformación radical en la forma de comprar.
Durante décadas, las tiendas de barrio, los negocios de proximidad y los mercados tradicionales funcionaron como el corazón de la vida social y financiera provincial. Hoy en día, el cierre constante de establecimientos centenarios y la aparición masiva de locales vacíos han cambiado la fisonomía de las calles. El pequeño comercio no solo vendía productos, sino que reinvertía la mayor parte de sus ingresos en la propia economía local, pagando a proveedores, servicios y empleados de la zona
El auge de las grandes superficies comerciales a partir de los años 2000 y la consolidación posterior del comercio electrónico (e-commerce -Comercio Internacional Online)) han introducido un modelo que actúa como un aspirador de capitales:
Fuga del beneficio neto: Cuando un consumidor compra en una gran cadena o en una plataforma digital internacional, la facturación total abandona la provincia. Las sedes sociales de estas empresas cotizan en Madrid, Barcelona o en países con regímenes fiscales ventajosos. Por tanto, el Impuesto sobre Sociedades y los márgenes de beneficio no tributan ni se quedan en Zamora.
El multiplicador económico invertido: Por cada 100 euros gastados en una tienda tradicional zamorana, entre 60 y 70 euros permanecen circulando en la economía local a través de salarios, alquileres y contrataciones de proximidad. En cambio, por cada 100 euros destinados al comercio electrónico o a grandes hipermercados externos, tan solo entre 10 y 15 euros se quedan en la provincia, principalmente en forma de salarios bajos de caja o reparto.
Destrucción de empleo cualificado: Aunque los grandes centros comerciales prometen creación de empleo, el balance neto suele ser negativo. Se calcula que, por cada puesto de trabajo generado en la gran distribución o la logística de reparto, se destruyen entre 2,5 y 3 empleos en el pequeño comercio, precarizando además las condiciones laborales mediante contratos parciales y alta rotación.

Este proceso genera un bucle destructivo: la pérdida de población disminuye el gasto, el gasto se desplaza a multinacionales fuera de la provincia, se destruye el tejido empresarial autóctono y, al haber menos oportunidades, se acelera la emigración.
Para revertir este círculo vicioso, se proponen diversas estrategias desde el ámbito público y privado:
Fiscalidad de equilibrio: La aplicación de tasas a las grandes plataformas por el uso intensivo de la vía pública en la distribución urbana (la conocida «Tasa Amazon»), sumada a incentivos y reducciones fiscales para las pymes que operan en zonas rurales despobladas.
Modernización y digitalización: La creación de plataformas de venta colectivas (marketplaces -Plataforma de comercio digital provinciales) que permitan al comercio de proximidad competir en el entorno digital, conectando tanto con los vecinos como con la diáspora zamorana.
Concienciación ciudadana: Campañas como los bonos-comercio para recordar que cada decisión de compra es una decisión sobre la viabilidad económica y el modelo de ciudad que se desea mantener.
Frenar la sangría de Zamora requiere entender que la despoblación y la economía van de la mano. Retener el valor que genera la provincia es el primer paso imprescindible para garantizar su supervivencia social y económica.


Politólogo. – Sociólogo. – Presidente de la Liga Española Pro Derechos Humanos. – Centro de Estudios Ateneos. – Ateneo Cultural Villalar. – Premio a las Libertades “Rafael del Riego”. -Un Comunero-Empecinado.